30.3.08

LA HORA DE LA UTOPÍA AMERICANA

Adolfo Colombres reedita el ensayo América como civilización emergente por primera vez en España con Ediciones Amargord

“Hablar de América como una civilización emergente no es una utopía irrealizable: es el único camino que tenemos para asumir nuestra diferencia en términos de un proyecto que nos asegure un lugar digno en el nuevo milenio. No asumirnos como civilización es aceptar la servidumbre espiritual, conformarnos con ser el furgón de cola de Occidente, renunciar al futuro”. Adolfo Colombres analiza y confronta este ensayo el pensamiento libertario, que va de Francisco Miranda, Simón Rodríguez, Bolívar y Artigas a Darcy Ribeiro y Guillermo Bonfil Batalla. Lo reformula y actualiza con el fin de contrarrestar la violenta recolonización en marcha.

Plantea Adolfo Colombres (Tucumán, Argentina, 1944) el origen de este libro en la conciencia de que América ha comenzado el tercer milenio casi sin proyectos colectivos capaces de afirmarla ante el mundo como una civilización emergente, esa provincia humana nueva a la que refería Darcy Ribeiro. Mirando hacia atrás, vemos que nuestra entrada al siglo XX fue en cambio pujante. Tan alarmante falta de proyectos está mostrando la enfermedad que aqueja a nuestro espíritu utópico, justo ahora que ha llegado al parecer el tiempo de llevarlas a cabo.

La primera versión incompleta del ensayo se hizo en el año 2000, en La Habana, a cargo del Instituto Juan Marinello, y se llamó La emergencia civilizatoria de nuestra América. Después el libro fue completado y publicado en Argentina y Venezuela con el nombre de América como civilización emergente, título con que se reedita ahora en Ediciones Amargord. “Trabajo en el eje de la definición de civilización, o sea, ¿qué somos? Es curioso, pero la gente no sabe responder a esta pregunta.”

No definirse como civilización es, de hecho, aceptar ser el furgón de cola de Occidente y renunciar al futuro. Si las clases dominantes optan por la civilización occidental convertirán la democracia en una ficción.

El regreso a la palestra de los intelectuales

La idea primera se originó en la conciencia de que Nuestra América comenzaba el tercer milenio casi sin proyectos colectivos capaces de afirmarnos ante el mundo como una civilización emergente.

Apunta Colombres en el prólogo que no se precisan mayores pruebas para demostrar que en la década de los noventa no sólo los intelectuales posmodernos, sino también los que se sentían o decían estar comprometidos con los destinos de la región, se tomaron unas largas vacaciones. Pero más que una crítica hacia ellos este libro es un llamado para que regresen a la palestra y se hagan cargo del destino de la región, a fin de que no sean los banqueros los que decidan su futuro, encaminándonos como ovejas por el american way of life que constituye, junto con los dictados de la “cultura” de masas, el contenido real de lo que hoy se llama “globalización”.

América como civilización emergente no expresa un pensamiento individual. Lo que en realidad me propuse es ensamblar en un sistema un pensamiento americanista que viene desde principios del siglo XIX, sostenida por aquellos que lucharon en primera línea, con o sin armas en las manos, y que no tuvieron tiempo para escribir, declara Colombres.

La definición de civilización

Nuestra América es el título de una obra cumbre de José Martí, publicada en 1891 para potenciar el movimiento latinoamericanista. Puede tomarse esta obra como un humilde homenaje a este hombre quien llegó a decir que si la guerra mayor que se nos hacía era con el pensamiento, había que ganarla con el pensamiento. En un plano más próximo quiero honrar aquí a Guillermo Bonfil Batalla y Darcy Ribeiro. Ambos dejaron planteado el problema civilizatorio, tras avistar las cuestiones que más pesarían en el despunte del tercer milenio.

La definición de civilización no es simple. Implica trabajar a todos los niveles en función de una propuesta específica, tanto una visión de lo ecológico como de las estructuras sociales, de la literatura y el arte. La civilización siempre se define por grandes principios que la vertebran. "Creo que implica una situación de madurez de la conciencia."

Muchos años atrás, Manuel Ugarte veía en el “coloniaje mental” una detestable servidumbre espiritual. Para salir de esta triste condición proponía “crear con el esfuerzo diario valores nuevos y una civilización diferenciada”. El objetivo sigue siendo el mismo, por lo que es hora de levantar el polvo de esa vieja bandera humillada, como en un acto de fe en nuestro destino y en la ética que fue conquistando la especie humana en su larga trayectoria de los tiempos.



* América como civilización emergente está publicada en la colección Los orfebres de Ediciones Amargord



Adolfo Colombres es narrador y ensayista. Nació en Tucumán, Argentina, en 1944. Se graduó en Derecho en Buenos Aires, ciudad donde reside, y realizó luego estudios de Filosofía, Literatura y Antropología. Su ya vasta obra antropológica incluye, entre los más relevantes, títulos como La colonización cultural de la América indígena (Quito,1977), La hora del “bárbaro”. Bases para una antropología social de apoyo (México, 1982), Sobre la cultura y el arte popular (Buenos Aires, 1987), América Latina: El desafío del tercer milenio (Buenos Aires, 1993), Celebración del lenguaje, Hacia una teoría intercultural de la literatura (Buenos Aires, 1997), Seres mitológicos argentinos (Buenos Aires, 2001) y Teoría transcultural del arte. Hacia un pensamiento visual independiente (Buenos Aires, 2004).

Como narrador publicó trece novelas (la última: El desierto permanece, es de 2006) y un volumen de cuentos, El ropaje de la gloria (1997). Recibió varios premios por su obra literaria y antropológica en Argentina, México y Cuba.



América como civilización emergente
Autor: Adolfo Colombres
Colección Los orfebres
Ediciones Amargord
Diseño portada: Equipo Amargord
Primera Edición: 2008
ISBN: 978-84-87302-56-5



* Noticia enviada 03/04/2008

27.3.08

EDICIONES AMARGORD PRESENTA EL LIBRO DISCO DE EL POLLITO DE CALIFORNIA: ENTRE DOS MUNDOS




Día: jueves, 3 de abril de 2008
Hora: 20:00 h.
Lugar: El Flamenco Vive
(C/ Conde de Lemos 7, 28013, Madrid)

Actuación de El Pollito de California


Presentan:

José Manuel Gamboa, activista flamenco
Jack Jamison y Judy Clericuzio (Cañones y mantequilla)
Ricardo Cantalapiedra, periodista musical
José María de la Quintana, editor Ediciones Amargord


"Así me llamo el pollito
Y canto como los del corral
Pero añado un poco de baile
Y me muevo pa´acá pa´allá
Y con este arte mío
Quiero ayudar a la humanidad"

Resaca (Rumba)
John M.Lane

23.3.08

EL PARAÍSO DE LOS ESCRITORES EBRIOS

Marta Herrero Gil indaga en la literatura drogada española e hispanoamericana desde el Modernismo hasta la postmodernidad


A Valle-Inclán su médico le recomendó hachís para calmar sus dolencias en las vías respiratorias. Darío sentía un vacío más profundo. Y contra el dolor, búsqueda o evasión. Las drogas les sirvieron a los escritores para ambas cosas. Algunos se enfrentaron a la locura y acabaron sus días ingresados en hospitales psiquiátricos. Otros fallecieron a causa de enfermedades relacionadas con sus excesos. Hay quienes ya estaban enfermos y utilizaron las drogas para morir y quienes las tomaron como parte de una búsqueda espiritual. Jodorowsky dice que las experiencias lisérgicas llevan al tejado y devuelven luego al primer escalón para hacerte subir poco a poco. Con esfuerzo, reconociéndose su valor al tiempo. Marta Herrero nos lleva de la mano a través de un viaje por el alma de los autores que encontraron en la ebriedad el principio o el fin de su creación.

El paraíso de los escritores ebrios es una incursión por los textos drogados y las preocupaciones íntimas de algunos escritores españoles e hispanoamericanos, desde el modernismo a la posmodernidad. Un viaje iniciático por tierras casi inhóspitas: son muy pocas personas las que se han acercado a este tema con anterioridad. La historiadora Marta Herrero Gil (Madrid, 1981) quiere dejar que se expresen, que nos miren. Plantea preguntas del tipo ¿Cómo se relacionaron sus experiencias drogadas con sus muertes y su vidas? ¿Intuyeron algo bello al descender a los abismos?

Herrero Gil se vale de referencias literarias que expresen directamente experiencias drogadas y opiniones de los autores sobre las sustancias. Aunque hay veces en que una droga no está en un texto y, sin embargo, ha influido completamente en él.

Muchos creadores ocultan por vergüenza sus visiones drogadas y las convierten en sueños. ¿Cómo distinguir la ebriedad del sueño? ¿Y la ebriedad de la locura? ¿Y el efecto de las drogas en la imaginación prodigiosa del poeta? ¿Y el paraíso al que llegan los místicos de los paraísos artificiales?

Los autores y sus movimientos literarios constituyen la estructura del ensayo, que transcurre como un viaje iniciático en diálogo con los textos drogados. Cada cual en su paraíso.

Los modernistas hispanoamericanos y sus paraísos artificiales

Martí fue el primer escritor hispanoamericano en dedicarle una poesía al haschish. Su experiencia se traduce en un acercamiento al éxtasis místico a través del beso de una mujer árabe. El hachís no le proporciona un paraíso artificial sino una realidad soñada.

Julián del Casal escribió La canción de la morfina. En este poema la morfina habla en primera persona al lector como si fuera ella misma quien le revelara al poeta sus secretos. El colombiano José Asunción Silva (1865-1896) se mató a sí mismo. Primero se buscó el corazón; luego se quitó la vida. El recurso a las drogas (copaiba, sándalo, bromuro, éter…) es un simulacro en vida del suicidio.

Rubén Darío diferencia los paraísos artificiales de la droga de los paraísos reales de la ebriedad artística. Arte y ebriedad están unidos en él. Uno de los más bellos cuentos escritos tienen su base en la droga: El humo de la pipa (1888). En él narra las visiones que le provocó una droga en siete bocanadas distintas, antes de que la pipa se apagara.

Horacio Quiroga y el Infierno artificial

Horacio Quiroga tomaba hachís y venía la muerte a visitarlo. El suicidio de los suyos fue recurrente y él mismo acabó con su vida. Escribió El haschich (1903), un cuento realista en el que narró paso a paso y con detalle, apoyado por las notas que tomó un amigo suyo durante la experiencia. La narración es eminentemente descriptiva con el objetivo de instruir a quienes no conocen nada sobre la droga y dar su punto de vista a “los apologistas de oídas del célebre narcótico”. El paraíso artificial no es ya un paraíso sino infierno.

Los modernistas españoles y el fakir Valle-Inclán

Los escritores modernistas frecuentaron todo tipo de sustancias y escribieron sobre ellas en sus obras. Uno de los más excéntricos fue el leonés Pedro Barrantes (1860-1912) cuya obra más famosa fue Delirium tremens. Anduvo casi siempre borracho y cantó a la embriaguez.

Ricardo Gil (1858-1908) escribió la relación entre el dolor y la ebriedad en Morfina, poema incluido en su libro de poesía, La caja de música. Francisco Villaespesa (1877-1936) le dedicó varios poemas a las drogas. Como casi todos los escritores que tomaron ajenjo, escribió sobre Los ojos verdes, que reflejan su mundo interior.

Valle Inclán pronunció en Buenos Aires en 1910 una conferencia sobre Los excitantes en la literatura. Peligros y ventajas. Habló de dos tipos, los naturales y perjudiciales. Acercó sus experiencias drogadas a la búsqueda espiritual. Le dedicó una obra entera al hachís: La pipa de Kif (1919). El hachís le puso la muerte ante los ojos y el escritor se asustó.

El viaje interior emergido

Muchas de las composiciones que trataron la experiencia drogada llevaban por título el nombre de la sustancia. El sujeto toma algo, su realidad cambia y quiere contar lo que ve y lo que le sucede. Los geógrafos de XIX describían lugares recién colonizados y los poetas describían sus mundos interiores.

A las sustancias alteradoras de la percepción se les empieza a tener miedo y en 1912 se firma el Convenio Internacional de la Haya sobre restricción en el empleo y tráfico del opio, morfina, cocaína y sus sales que España suscribe. Poco a poco las drogas se ocultarán bajo velos nuevos y las nuevas literaturas recogerán su legado y sus descubrimientos como parte de una tradición. Las drogas exploradoras del inconsciente elevan sus descubrimientos al terreno de la consciencia literaria, sus fronteras se difuminan, su aportación se extiende y se disuelve en las obras de los continuadores del modernismo, en las vanguardias, en los artistas que hablan de sueños, en la irrupción de ese realismo mágico hispanoamericano que confundirá con maestría maravillosa lo exterior con lo interior, lo real con lo imaginario.

Octavio Paz no hizo poesía de su experiencia drogada pero escribió sobre el tema en varios de sus artículos. En 1967 dijo que la droga estaba vinculada a la poesía porque, como ésta, había alcanzado en la modernidad su autonomía, y había dejado de ser servidora de la religión o de la filosofía para explorar el universo por cuenta propia. El poeta recurre a ellas porque tiene ansias de infinito.

Los escritores en la Posmodernidad y el viaje en la conciencia

De la conciencia habían empezado a hablar los consumidores de drogas alucinógenas en el siglo XX. Decían que tenían la capacidad no sólo de hacer viajar al consumidor por sus mundos interiores, sino también expandir su conciencia. Muchos escritores se aventuraron a experimentar con ellas y convertirlas en fuentes de su literatura: Adoux Huxley (1894-1963), Ernst Jünger, Henry Michaux (1899-1984), William Burroughs (1914-1997). En su obra Acercamientos Jünger habló del psiconauta como un navegante del alma.

¿Qué nos contaron algunos de los escritores españoles que experimentaron con drogas psicodélicas?

Marta Portal publicó en 1973 un compendio de narraciones agrupadas bajo el título de La veintena. Una de ellas fue Mariposa LSD, donde situó a un grupo de amigos cuya relación se basaba en compartir experiencias lisérgicas. Como los poetas místicos, quería regresar para contarlo. Ramón Irigoyen tomaba drogas para romper los significados de las palabras. Mariano Antolín Rato siempre se preguntó qué decir de las sustancias y cómo contarlas en las novelas.

Uno de los escritores que más claramente han hablado de la vinculación de la experiencia lisérgica con la búsqueda espiritual es Alejandro Jodorowski (en la foto). Para él la experiencia con alucinógenos debe hacerse controladamente y con un objetivo claro: el de romperle los límites a la conciencia individual. Fernando Arrabal tomó ketamina como anestesia para una operación quirúrgica y escribió Ketamina veloz.

Sánchez Dragó refleja su viaje en La del alba sería (1996). Y más escritores que se adentraron: Antonio Martínez Sarrión, Luis Racionero, Antonio Escohotado, Jesús Ferrero, Pepa Roma o Javier Esteban. El poeta Miguel Ángel Velasco tiene poemas tan ebrios que son la misma ebriedad.

Sacada de un contexto ritual, afirma Marta Herrero,la droga se convierte en ritual del poeta, de camino hacia sus infiernos o hacia sus paraísos y hay veces en que le enseña que la locura está insertada en la rutina tediosa en la que vive nuestra sociedad: ebriedad que llama realidad. De tanto decir sí la vida se vuelve alquimia de eternidad.



*El paraíso de los escritores ebrios de Marta Herrero Gil está editado en la Colección SOMA de Ediciones Amargord



Marta Herrero Gil (Madrid, 1981)


Doctoranda en Ciencias de las Religiones y en Literatura hispanoamericana. Licenciada en Historia y Filología Hispánica. Especialista en literatura mística y en teorías del imaginario. Actualmente elabora la tesis doctoral, sobre la relación entre la ebriedad y la literatura en el Modernismo hispanoamericano. Colaboradora de la revista universitaria Generación XXI. Buscadora; viajera.


El paraíso de los escritores ebrios
Texto: Marta Herrero Gil
Colección SOMA
Ediciones Amargord
Directores colección: Javier Esteban y José Carlos Aguirre
Foto portada: Yerba, goma y polvo (Ediciones Era). Ricardo Pérez Montfort
Diseño y maquetación: Álvaro Cal Di Segni
ISBN: 978-84 03- 04
Precio: 11 €



* Noticia enviada el 26 de marzo de 2008

19.3.08

200 AUTORES DE TODO EL MUNDO PARTICIPAN EN GIRA POEMA, TERCER CAPÍTULO DE HAZ RODAR UNA POESÍA



Proyecto de net-art para celebrar el 21 de marzo, Día Mundial de la Poesía


Poetas de todo el planeta contestaron a la invitación de Natalia Gaete para celebrar el Día Mundial de la Poesía. La propuesta era conformar un libro objeto que fuera liberado a la curiosidad ciudadana. El bookcrossing poético no sólo se conformaría con la impresión sino que viajaría por internet para llegar a cualquier buzón donde hubiera un lector. Es el tercer capítulo de una idea que tiene vocación de girar.

Haz rodar una poesía es un proyecto de intervención cultural que nace el año 2006 como una manera de fomentar la difusión de la creación poética y que en su tercer capítulo, llamado Gira Poema, toma cuerpo como una celebración del Día Mundial de la Poesía.

Mediante convocatoria de mail-art se ha obtenido el libro- objeto que ha convocado a más de 200 poetas de todo el mundo. La propuesta se lanzó el 25 de febrero a través del blog (www.antaria.blogspot.com) de la chilena Natalia Gaete, publicista, fotógrafa y aprendiz de poeta, como ella misma se define.

"Recibí poemas de Chile, Uruguay, España, Argentina, Venezuela, México, Colombia, Perú, El Salvador, República Dominicana, Panamá, Ecuador, Costa Rica, Canadá, Estados Unidos, Italia y Brasil.” Agustín Calvo Galán, poeta visual y difusor de la poesía en su página de Las afinidades electivas (www.lasafinidadeselectivas.blogspot.com) ha diseñado la portada del libro.

Bajo el lema "Haz rodar una poesía", el proyecto toma prestado el concepto de Bookcrossing, un movimiento internacional nacido en Estados Unidos en 2001 que consiste en liberar libros en lugares públicos -como metros, plazas o cabinas de teléfonos- para que alguien los encuentre, los lea y los vuelva a dejar en otro sitio.

Siguiendo ese concepto, ahora le toca el turno a la poesía. "La propuesta nos devuelve al romanticismo de crear un poemario artesanal a través de la utilización de Internet y permite la integración de personas que giran su don creativo en torno a la magia de las letras", explicó la poeta. Haz rodar la poesía tiene su propio blog (www.girapoema.blogspot.com) donde se mostrarán todas las consecuencias de esta acción.

De esta manera, la poesía, un género que según las leyes del mercado editorial corre serios riesgos de extinción, se hará omnipresente. "El poeta creador regala su obra, contribuye a que la poesía esté más cerca de la gente, gratis, rodando sin fronteras ni otras condiciones que la aten", señaló la organizadora.

No es la primera vez que se hace una liberación de poemas. Con la colaboración de compañeros de comunidad literaria en Internet, Gaete imprimió, editó y liberó libros en dos oportunidades en las ciudades estadounidenses de Nueva York y Washington en 2006 y en Harrisburg en 2007.

En esta oportunidad, la liberación de Haz rodar una poesía se realizará cinco ciudades de España, y en Costa Rica, Perú, Estados Unidos, México, Venezuela, y Chile. Pero el número de volúmenes no se puede concretar. Depende de la implicación de cada lector que lo reciba. Sólo él lo puede hacer girar.

Como bien dijo Federico García Lorca la poesía no quiere adeptos, quiere amantes, por tanto, señala Natalia, disfruta de esta obra colectiva, embriágate con su esencia y al finalizar la lectura sé generoso liberando estas letras.


Proyecto de net-art para celebrar el 21 de marzo, Día Mundial de la Poesía

HAZ RODAR UNA POESÍA

21 marzo 2008
Celebrando el Día Mundial de la Poesía
Las obras que conforman el presente poemario están amparadas
por las leyes de propiedad intelectual y derecho de autor vigentes
en los países en que fueron creadas y/o inscritas.
Gira Poema permite el derecho de difusión de la obra
sin derivación ni fines comerciales.

girapoema@gmail.com
http://girapoema.blogspot.com



LIBRO LIBRE
Título: Gira Poema
Autor: Antología poética
Código: 35418
Poemario libre para ser disfrutado por los amantes de la poesía.
Léelo, trátalo con cuidado para no ser deteriorado y luego déjalo en libertad en el mismo lugar en que lo has encontrado,
en cualquier centro de actividad cultural o entrégalo a otra persona.
Sé generoso, abre tus manos, haz rodar una poesía.

17.3.08

UNA HORA, DOS COPAS, TRES RAYAS, ESTAS PALABRAS

José María de la Quintana publica en la Colección Soma de Amargord Blanca Doble (Los cuentos de la cocaína)


Todos los relatos que componen Blanca doble, excepto uno, se han escrito después de una ingesta y cuentan los sucesos a posteriori, cambiando lo que haya que cambiar. En casi todos ellos, el autor lo que intenta es lograr que se vean los efectos que causa la cocaína en una conducta normal, entendiendo por normal lo que entendemos por normal, pero también el paisaje de la cocaína, un paisaje mental y objetivo. En el último cuento explícitamente ensaya los efectos de la cocaína en directo, hecho casi imposible, pues como afirma de la Quintana es muy difícil escribir “puesto”. Ustedes lo saben o se lo dice él.

El editor de Ediciones Amargord, José María de la Quintana, realiza en Blanca Doble (los cuentos de la cocaína)un ensayo sobre la transformación de la consciencia bajo tomas de esta sustancia. Se basa en la sospecha de tener al menos dos cerebros, uno diurno y otro nocturno; éste funciona de forma más directa, empática, y es más antiguo. Con la coca, afirma, accedemos más fácilmente a su interior hormonal y neuronal, y tiene muy poco que ver con el diurno aunque el nocturno ha evolucionado hacia el diurno pero ambos siguen estando ahí, “siguen siendo yo”. Para ello se ha atrevido al viaje y sus “cuentos”.

Dieciséis de los diecisiete relatos se han escrito después de una ingesta y cuentan los sucesos a posteriori, cambiando lo que haya que cambiar. En el último cuento “Una hora, dos copas, tres rayas, estas palabras” explícitamente ensaya los efectos de la cocaína en directo, hecho casi imposible. Es muy difícil escribir “puesto”, ustedes lo saben o yo se lo digo. No falta cierta ironía en el subtítulo: “cuentos”, referido a narraciones que lo son, pero también a engaños que lo son también pero con la propia subjetividad.

Si, como dice el gran neurobiólogo colombiano R. Llinás, “la subjetividad es soluble en anestésico local”, el efecto de la cocaína en el cerebro, su engaño, queda manifiesto en estos cuentos, donde se entrecruza la historia, “Las crisis de la historia”, con la realidad mágica, “¿Quién peina a Elena?, El hada de la montaña”, y el submundo madrileño nocturno, “Esa noche no salimos” como si siempre estuviéramos de viaje, como por otra parte ocurre con “La Odisea”, de Homero o de quien o quienes fueran, considerada como la primera novela de Occidente, en la que se trata de volver a casa, aunque el viaje de vuelta dure veinte años.

Aquí pasa lo mismo, volver, llegar es también la meta, como si el efecto de la cocaína en uno hiciera de navegación, de viaje errabundo, fuera de lo que propiamente es de uno, su hogar, su casa. También retos intelectuales y/o místicos, con “Las condiciones del pájaro solitario”, o la perversa “Venus de la coca”. Un libro que reta con su novedad más absoluta a todos aquellos que piensan que escribir es un hecho racional y objetivo que no pasa por el sumergimiento a los infiernos de la mente drogada y su esquizofrenia por soportar ambas vidas con belleza al llevarlas a la literatura, a este Blanca doble, como si la vida fuera una apuesta y sus “cuentos”, la noche que nunca falla, la jugada maestra que gana la partida. Pero falta un detalle y como quien apuesta dentro de su engaño alcanza “en balbuceo” su última ingesta.



J.M. de la Quintana ha escrito libros de poesía, ensayo y narrativa, como Amargord, El ángel de la noche, Todas direcciones, El bosque elegido, Los pasos de la noche, El idioma de los sentimientos, Guía del perfecto noctámbul@ y Buenos días Inés, que siempre se llamó La mujer jaguar.


Fotografía: Carlos Abel Robles

DESPUÉS DE TODO (EPÍLOGO DE BLANCA DOBLE)

El amor, los sentimientos, las emergencias espirituales y físicas, el vuelo de la palabra sobre el papel crean imágenes en nosotros, son nuestros hacedores; la noche y sus consecuencias entendidas desde el punto de vista del “coquero” de ciudad a finales del siglo XX o principios del XXI han creado estas situaciones, diría, este cerebro. No he querido adornar literariamente ni escribir mejor algunas situaciones; eso pertenece al otro cerebro, al diurno. He preferido narrarlas exclusivamente desde el nocturno, más limitado racionalmente pero mucho más emotivo y empático, más dispuesto a entregar el cuerpo y vida. Y eso me deja más relajado y tranquilo. Si me preguntaran si la aventura con la coca ha sido o es positiva o buena, la respuesta dependería de cual de ellos se use en ese momento. Y con la autoridad que me da el fracaso (del poeta) respondo con Ibn Quzman: arrepentirme es algo que nunca se me ocurrió. Y después de todo he encontrado amor como para llenar el mundo con su belleza, derramada una y otra noche hasta pasar con mucho los cinco millares. Buenas noches.

J.M. de la Quintana


Al hilo de lo dicho nos encontramos ante una obra tremendamente original ya que el excelso horizonte de ebriedad apuntado viene dado y es investigado a través de la ingesta de cocaína, droga satanizada, degradada y vulgarizada donde las haya. El autor, sabiendo dejar de lado el lodazal inducido por el mercado negro, reflexiona creativamente sobre sus experiencias con la cocaína, experiencias en las que se muestra esa desnudez de lo humano que es vida, vida sublime y carnal: eros.

El resultado de este ejercicio creativo me recuerda a esa literatura beatnick capaz de divisar desde las praxis del exceso y desde la quiebra de todo ídolo interior y de todo convencionalismo ese remanso continuo, lleno de vida, de la Nada-que-acoge. Estamos pues ante un ejercicio de experimentación literaria y de experimentación con el propio cuerpo y sus potencias. Una zambullida en el misterio de la vida a través del tránsito drogado de paisajes diversos. Como dijera Baruch Spinoza: “Si supiéramos lo que puede un cuerpo”…


José Carlos Aguirre


Blanca doble (Los cuentos de la cocaina)
Autor: José María de la Quintana
Colección SOMA
Dirección colección: Javier Esteban y José Carlos Aguirre
Ediciones Amargord
Diseño: Álvaro Cal di Segni
Ilustración de portada: William Blake
ISBN: 978-84-87392-61-0
Primera edición: 2007
Precio: 10 €

Nota enviada el 18/03/2008

15.3.08

EDICIONES AMARGORD LANZA EL LIBRO DISCO DE EL POLLITO DE CALIFORNIA: ENTRE DOS MUNDOS



Canciones:

1. Y con el Yali (Tangos)
2. Del pañuelo que tú llevas (Soleá)
3. Caminantes (Fandango de Huelva)
4. Qué alegría, niña (Alegrías)
5. Qué fatiguitas paso yo (Bulerías)
6. Hay que ver la guasa (Tanguillos)
7. Por la mañana
8. Vete ya (Rumba fusión)
9. Quiero volar
10. Gertrudis
11. Rumbo rumbero
12. Resaca
13. Poor boy
14. Taking California to New York
15. Because loving you
16. I really miss you baby
17. Just a question of love
18. The riddles of life
19. I ain´t gonna be taken in this away (old beaten road)


Entre dos mundos- between two worlds- el pollito de California
John M. Lane
Ediciones Amargord
ISBN: 978-84-87302-30-5

El POLLITO DE CALIFORNIA PASA A LA POSTERIDAD CON SU LIBRO ENTRE DOS MUNDOS

A John M. Lane nacer en California le pareció de lo más soso y aséptico. Por ello tuvo la urgente necesidad de cruzar el continente americano para llegar a Nueva York y arrastrar la vocación de la música que aún hablaba de carreteras y tiempos tormentosos. No había nacido El Pollito que tenía que sufrir una transformación vital en las Cuevas de Sacromonte de Granada. Allí los gitanos lo adoptaron y le enseñaron a tocar la guitarra, aficionarse a la fiesta y subirse a los tablaos con el pelo teñido de betún. Ediciones Amargord acaba de publicar su libro disco Entre dos Mundos donde el artista relata su sueño de escribirlo para alcanzar el sentido de su vida. Una edición bilingüe con las canciones de aquí y de allá.

Ediciones Amargord acaba de publicar el libro disco Entre dos mundos, el pollito de California, en el que John M. Lane retrata de puño y letra su propia vida, desde que decide emprender la aventura americana y cruzar de Oeste a Este para no deternerse hasta llegar a Granada y repatriarse en las cuevas de Sacromonte. Allí el flamenco le atrapará para siempre. El volumen, editado en inglés y castellano, está compuesto de tres capítulos en el que va desgranando las letras de sus canciones según nos adentra en su biografía, llegada al espectáculo y reflexiones particulares acerca de los grandes temas de la existencia.

Por su parte el disco, compuesto de 19 canciones, con títulos representativos americanos como Talking California to New York, su primera canción, o la rumba Vete ya, sin olvidar los palos del flamenco con los que El Pollito no se arruga. En las páginas el genio rubio nos ofrece las partituras originales y recortes de prensa. El epílogo es de José Manuel Gamboa, en él anima al pollo a degenerearse con moderación.

El haber nacido en un pueblo residencial de California es probablemente el principio más cómodo, más soso, más aburrido, menos impresionante que cualquiera pueda tener...supongo que no puedo hablar de nada de interés o una fuente de inspiración al referirme a estos años sin mencionar comidas rápidas, centros comerciales, gasolineras o autopistas. Así arranca la biografía de John M.Lane en Entre dos mundos, que son el de su origen y elde adopción, donde el Flamenco le daba de desayunar, comer o cenar.

Cruzar el continente americano le inspiró su primera canción en la que ya se introducía en su propia ruta que recién iniciada "cuento un viaje a dedo desde California a la costa este de los Estados Unidos . Para una persona joven viajar no sólo le puede resultar divertido y darle una sensación de libertad, sino también una sensación de soledad si pasa demasiado tiempo sin encontrar lo que busca". Lane había decidido que su primera escala estaba superada y precisaba avanzar.

La iluminación de las Cuevas de Sacromonte

"Ahorré dinero y marché otra vez y así llegué a Granada. Me quedé fascinado por la música flamenca y me instalé allí con los gitanos que vivían en las Cuevas de Sacromonte...Algo debió pasarme mientras subía a las cuevas. La atmósfera, la emoción de lo profundo, las cuevas que escondían miles de tesoros para una imaginación caliente como la mía. Mi cabeza giraba y giraba: intuitivamente sabía que aquella subida iba a cambiarme la vida". El norteamericano rubio empezó a asimilar todo lo que sucedía ante sus ojos. Se fraguaba el artista. La primera canción que empecé a cantar en público tenía una letra tradicional flamenca que se llamaba "Pollito que piaba" y como era el único tema que sabía comenzaron a llamarme "El Pollito".

Granada fue quedando atrás. Mi vida ya eran los bares y algunas galas en Madrid, donde pude estar en contacto con los genios del arte como Paco de Lucía, con quien cenaba los viernes...Ya como artista profesional tuve que crear un tipo de espectáculo. Siguiendo los consejos de Enrique Morente, debía empezar por algo serio. Tras esto iría desarrollando la actuación y metiendo más caña al ritmo de las copas que tomaba en público, o sea, me iba degenerando poco a poco: una especie de degeneración progresiva.

Las reflexiones de un individuo

Es en el tercer capítulo donde Pollito reflexiona acerca del amor, la religión, las guerras o la propia individualidad. Ha recorrido suficiente y medita el sentido de la humanidad y el suyo propio. En sus letras se refleja lo que Lane difícilmente se atreve a expresar a viva voz. Todos los seres humanos sienten toda clase de emociones. Normalmente nos conviene usar la cabeza, pero hay veces que nos dejamos caer y caer. Una de las cosas más importantes de la vida es el amor.

Tengamos lo que tengamos, nos esforzamos para conseguir más, quizá no nos podamos quedar satisfechos del todo nunca, y ese es nuestro motor para seguir adelante.

El californiano se siente un ciudadano del mundo y ha viajado con los ojos abiertos. No olvida de dónde viene y se siente ajeno a un país que cuestiona en su política internacional. El pacifismo es una urgente necesidad. "La historia se repite. Todos los lados han sido alguna vez invadidos pero la violencia trae más violencia y este planeta se hace cada vez más pequeño y las bombas y armas más devastadoras. No hay Gandhis suficientes en el mundo..."

Cuanto más grande y más poderosa sea una nación, más abusiva se hace, probablemente debido a los compromisos que la incumben. Esto puede ser la causa de otro monstruo: el terrorismo, que es hacer que el derrotado reivindique al país más grande.

Frente al estado de nación surge el individuo, el verdadero protagonista de la revolución. La religión creada por el hombre a veces termina dominando al propio hombre. Uno está convencido que su creencia le dice lo que es bueno y lo que es malo y así no tiene que pensar por sí solo. Algunas personas hablan de lo orgullosas que están por ser lo que son. El mejor orgullo es el individual, sale de uno mismo y de sus propias decisiones y lo que ha hecho en su vida y no lo que se le ha dado por herencia sin haber hecho nada.

Entre dos mundos es para Lane la idea pasar a la posteridad. Su sueño de grabar discos ya se había cumplido y sólo le quedaba este libro. "Y ahora mismo lo estoy poniendo fino y también fin". Concluye el Pollito.




El Pollito de California es el nombre artístico de John Lane (o como él mismo dice "Juanito Callejuela, en cristiano"), polifacético personaje que se ha ejercido como profesor de inglés, cantante de flamenco, locutor de radio y algunas profesiones más.

Nace en San José, una localidad de California, y vive allí hasta que cumple la mayoría de edad. A partir de aquí comienza a viajar por toda Europa, recopilando experiencias que marcarán su particular forma de ser. En un momento dado llegó a España por Gerona, afincándose finalmente en la ciudad de Granada y ganándose la vida como profesor de inglés.

Tras una etapa como docente decide dejar ese empleo para centrarse en su música. Durante unos años compone y toca en diversos lugares conocidos para la gente del flamenco, dando vida a temas como "Resaca" o "Quiero volar". En el mundo del flamenco alcanza cierta fama, llegando incluso a participar en una grabación junto a Camarón de la Isla y Paco de Lucía en la que el primero le lanzó un zapato a la cabeza por intervenir durante la grabación con la frase: "Ole, y no tiene noviaaa"

Sin embargo, su particular forma de ser le hace saltar a los medios. Sin llegar a ser un asiduo de los mismos, colabora en programas como Crónicas Marcianas, Ratones Coloraos o Lo + Plus. En ellos desarrolla su faceta como humorista. También trabaja en la Cadena 100 como locutor del programa "La Jungla". En la actualidad sigue moviéndose por estos ambientes.


Nota enviada el 05/03/2008


Reseñas Entre dos mundos:


Jondo Web- Pablo San Nicasio Ramos

"Entre dos mundos"
repasa el sueño de juventud del "Pollito de California"- EFE/TERRA


Caminando sobre la luna

La triple vida de Pollito de California- Quico Alsedo

KETAMINA VELOZ- FERNANDO ARRABAL




EPÍLOGO A LA 2ª EDICIÓN DE KETAMINA

“Cada veintitrés años me hago operar del pulmón. He sufrido tanto en la última intervención que le dije al cirujano de hacer que ya no conozca más este sufrimiento… Preferiría morir. Me dijo. ‘No se preocupe’. Me dio ketamina. Hice entonces un viaje extraorinario al país de mis recuerdos, pero a una gran velocidad… estaba ahí el mismo Kundera. Iba tan rápido que no pude hablarle”.

Quien pronuncia estas palabras es, nada más y nada menos, que el célebre dramaturgo y escritor Fernando Arrabal, quien, a raíz de haber sido sometido a una intervención quirúrgica con esta sustancia, ha pasado a denominarse a sí mismo como El Ketaminófilo.

Arrabal ha descrito su experiencia ketamínica en un breve relato titulado Ketamina Veloz que a continuación pasamos a transcribir con permiso del autor.

Muchas gracias Monsieur Arrabal.

KETAMINA VELOZ

El inmaculado camillero ¡tan parecido a Anelka! me llevó jovial hacia el quirófano, en andas y volandas, a bordo de un alto moisés protegido por gruesos barrotes cromados y relucientes. Mi guía iba vestido de verde limón, como el color de las sábanas que me acunaban, y de la esperanza. Para conducirme se había tocado con un gorro de ducha transparente que hacía juego con su cubrebocas. ¡Qué recorrido tan delicioso! ¿Como el primer circuito turístico que los griegos nombraron ‘teórico’? Para los atenienses la meditación era la teoría (‘theôria’) que oponían a la práctica (‘praxis’). Yo también durante el itinerario hacia la sala de operaciones medité, ¿con un júbilo parecido al que experimentó el primer ser humano la primera vez? Pero en plena teoría la ‘praxis’ llevó a mi mente tórridas escenas pornográficas, cuando hubiera debido pensar en las postrimerías.

A menudo, jugando al ajedrez, me canturreo reiterativamente un estribillo que nada tiene que ver con la partida; esta vez me repetía dos versos del poeta-editor y ¡también camillero! Raúl Herrero: "prolongas mis convulsiones/vernáculo, tabernáculo". Guiado por "mi anelka" la subida en ascensor, idealizada por mi forzosa inmovilidad, se transformó en levitación. Me habían ataviado, antes de iniciarse la travesía clínica, con una batita casi sin mangas, corta y amarilla. ¿Como vestían los griegos a los enfermos que llevaban de excursión al templo de Esculapio el dios curalotodo? Mi atuendo, como casi todo en este hospital parisiense, llevaba impreso "Assistance Publique" (es decir la antigua Inclusa). En verdad me sentía tan dichoso como el inclusero mimado por las gigantescas manazas -para él- de la hermanita de la caridad. Mi automedonte me condujo por varios pasillos de verbena cristalina e insonorizada. Me embriagaba el perfume pero no conseguía identificarlo. ¿Era un aderezo etéreo de alcohol, alcanfor, jengibre y éter? El ‘coloso’ y también bienaventurado ‘pánico’, por fin, antes de desaparecer me instaló en un alveolo célico con una claraboya radiante a dos metros de mis ojos. Aun sin poder andar recé "la oración peripatética a un dios ateo" que horas antes me había compuesto Jodorowsky. Instalado en la empinada cuna de limbo -¿o era el vientre de mi madre?- no sentí ninguna ansiedad. En semejante antesala de sangre y bisturís, ¿podía nacer aquella inexplicable euforia?

Sin embargo, las dos veces que viví intervenciones cirujanas parecidas ¡cómo me habían acongojado el dolor y la angustia! Los tres episodios respetaron el ciclo de los veintitrés años, pero ¿por qué este tercer acto era tan opuesto a los dos precedentes? Para obedecer al rito nacional tuve que dirigirme al público teatral madrileño tres días antes de la intervención quirúrgica. La Pasión, que había visto representada brillantemente me había conmocionado. Pero durante aquellos instantes, solo en escena y con la obligación de hablar a una muchedumbre invisible y desconocida, vislumbraba imágenes de lo que barruntaba como mi inmediata pasión y posible muerte en un hospital francés ¡el primer día de la Semana Santa! No obstante súbita y misteriosamente, en estado hipnótico, me oí concluir las breves palabras refiriéndome a... ¡mi resurrección!

Durante la larga operación no tuve ninguna de las pesadillas que me aterraron hace veintitrés y cuarenta y seis años. Algunas de las cuales las he contado al pie de la letra en obras como "Los dos verdugos".

Mientras me operaban, en sueños, realicé un periplo divino. Un vehículo deslumbrante me llevó a una velocidad vertiginosa. Recorrí laberintos y selvas exponenciales centuplicándose instantáneamente, galaxias con planetas trapecistas, túneles radiantes entre abismos oceánicos que subían al cielo. No me daba tiempo para verlo todo, pues todo desfilaba rapidísimamente. Flores gigantescas y microscópicas reían a lágrima viva, piedras preciosas y espejos de goma daban saltos por la luna, caleidoscopios con cuernos de rinocerontes se abrían a mí acogedores cuando iba a estrellarme contra ellos. Surgían voces como si conversaran cerca de mí ángeles humanos. Un estruendo sorprendentemente armónico interpretaba la sinfonía del Edén. Lis en otro vehículo (¿encima de mí o debajo? ¿detrás o al lado? ¿cruzándome diagonalmente o cayendo perpendicular desde lo alto?) me siguió un segundo y nos alejamos irremediablemente. Pero sabía que más tarde nos encontraríamos, felices. Samuel vino a bordo de una vaca meteórica. Me explicó algo tranquilamente, pero dada la velocidad sólo oía palabras sueltas. A Lélia, corriendo vertiginosamente a caballo de Freud, tampoco conseguía poder dirigirme a ella. Mi padre como el rayo supersónico salió del pasillo de la muerte del Penal del Hacho. Sabía que íbamos a besarnos en el fondo del firmamento entre cataratas de arena. Desternillándose Didier Khan y Kundera pasaban como bólidos. La nonagenaria volaba a bordo de un cohete supersónico gracias a su perfusión de oxígeno en la nariz. Mientras a ella y a sus tres biznietos la despojaban de su fortuna reía seráficamente convertida en "pobre de solemnidad". Los patafísicos coreaban "bienaventurados los pobres" en un eco que se podía masticar. Yo mismo desaparecía y aparecía irreconocible para mí mismo. Dios me tragaba y me proyectaba. Me sacó de mi supersónico vehículo para colocarme en la palma de Su mano. Sentía que iba a ocurrir algo aún más prodigioso cuando...

...una voz me susurró dulcemente: "Monsieur Arrabal, comment allez-vous?". Reconocí a la anestesista... y tomé tierra. El periplo de iniciación (la ‘theôria’) sólo acababa de comenzar. ¡Qué felicidad!

EDUARDO HIDALGO DOWNING PUBLICA LA SEGUNDA EDICIÓN DE KETAMINA


KETAMINA 2ª EDICIÓN
Editorial Amargord - Colección Psiconáutica
ISBN: 84-87302-60-2.
Autor: Eduardo Hidalgo Downing
Prólogo a cargo de Juan Carlos Usó.
Apéndice de Fernando Arrabal.
Pág.: 175.
Precio: 12 euros.



Juan Carlos Usó y Fernado Arrabal realizan el prólogo y el epílogo, respectivamente


"Eduardo Hidalgo nos ofrece un libro exhaustivo sobre una potente sustancia psicoactiva de uso bastante extendido en la actualidad haciendo una invocación inicial al conocimiento y la prudencia. El autor consigue brindarnos una obra fiable y rigurosa, sin que deje por ello de resultar amena. La historia y evolución del consumo de ketamina, los efectos y problemas relacionados con su empleo, la gestión de placeres y riesgos asociados, referentes culturales, cuestiones legales relacionadas... Nada ha escapado al buen hacer de este experimentado psicólogo, que puede sentirse plenamente satisfecho de haber sabido ahondar con maestría en la senda abierta por la obra de Antonio Escohotado."

Juan Carlos Usó



RESEÑA KETAMINA


La ketamina es un anestésico de uso hospitalario y veterinario utilizado en el mundo entero, a la vez que es una de las drogas de mayor intensidad psicodélica que se conocen en la actualidad. Sus efectos a dosis subanestésicas llegan a cubrir una parte considerable del amplio espectro de los posibles y diferentes estados alterados de consciencia. Abarca desde la leve embriaguez hasta las más impactantes vivencias de textura onírica y auténticamente alucinatoria, pudiendo, incluso, desencadenar experiencias cercanas a la muerte y fenómenos de desdoblamiento corporal. Esta sustancia viene siendo consumida desde hace decenios por los más ilustres exploradores de la consciencia y el espacio interior y, más recientemente, se ha introducido como droga de uso recreativo en la escena de la música electrónica, donde se la conoce como K, keta, special K, heroína techno o cocaína de los ángeles. En el presente libro, Eduardo Hidalgo aborda todos los aspectos principales referentes a la ketamina: historia, efectos, riesgos, pautas de gestión de placeres y riesgos, referentes culturales y estatus legal.




Fotografía: Chema Conesa

Autor:
Eduardo Hidalgo, psicólogo, experto y master universitario en drogodependencias, es el coordinador de la sede de Madrid del grupo Energy Control, pionero en implantar estrategias de reducción de riesgos asociados al consumo de drogas en ámbitos recreativos. Colaborador de las revistas Cáñamo y Ulises, es también el autor de los libros Heroína y ¿Sabes lo que te metes? en esta misma editorial.


INTRODUCCIÓN KETAMINA
Eduardo Hidalgo Downing


El uso de cualquier droga habría de realizarse siempre desde el conocimiento y la prudencia, de modo que el disfrute de la misma implique el menor daño posible a la salud. El consumidor de sustancias psicoactivas debería poder contar con información rigurosa referente a lo que pueda encontrar de positivo y negativo en relación a aquello que consume, así como las actitudes y pautas de consumo que pudieran ser más seguras y menos problemáticas. A su vez, el profesional del ámbito de las drogodependencias debería estar plenamente familiarizado y ser amplio conocedor de todos los aspectos relativos a las drogas que suministran a sus pacientes (en el caso de la asistencia) o su población diana (en el de la prevención). De lo contrario, el consumidor quedará expuesto a sufrir problemas que muchas veces se podrían haber evitado y el profesional de las drogodependencias verá mermada su capacidad de influir eficazmente en la consucta de sus destinatarios. Lamentablemente, hasta hace bien poco, los usuarios han tenido que aprender a utilizar las drogas por el sistema de ensayo y error, basándose en su propia experiencia y lo que les contaban otros consumidores (muchas veces una sucesión de mitos, datos erróneos y consejos contraproducentes), sin que pudieran acceder a algún otro tipo de mensaje informativo o preventivo que no fuese el "simplemente di NO" o el "engánchate a la vida". Asimismo, los profesionales de las drogodependencias han pecado durante largo tiempo de ir demasiados pasos por detrás en el conocimiento de lo que hacen y consumen las personas a las que tienen que prestar sus servicios, de tal manera que no han sabido ni han podido influir en la extensión de la problemática asociada hasta que los consumos han estado totalmente instaurados. Al mismo tiempo, los primeros usuarios que acuden a los centros de prevención o tratamiento sobre drogas para informarse sobre una sustancia de uso emergente se han encontrado siempre, y se siguen encontrando, con el desconocimiento y la perplejidad más absoluta de los expertos en el tema, que, para sorpresa de ambos, demuestran saber menos que los propios consumidores.

El caso de la Ketamina no es una excepción, más bien al contrario, y ésta es la razón de ser de este libro. En él se ofrece información extensa y rigurosa sobre todos los aspectos fundamentales relativos a esta sustancia. Se revisan los diversos usos que ha recibido a lo largo de la historia, los efectos buscados y deseados por los usuarios, los efectos indeseados y las complicaciones asociadas al consumo, las pautas del uso más seguro y placentero, los referentes culturales y el estatus legal de la ketamina. Cada elemento relevante es absorbido de forma explícita y sin censuras, con la intención de ofrecer un manual completo y de utilidad para quien haya decidido consumir esta sustancia o, de hecho, ya la esté consumiendo, pueda hacerlo de una forma en la que los riesgos se vena reducidos a su mínuma expresión posible, así como para quien trabaje en el ámbito o de la prevención pueda contar con la información necesaria para realizar su labor de forma eficaz en caso de tener que atender o dirigirse a consumidores de ketamina.

En contra de lo que algunos pudieran llegar a pensar, este libro no trata de ser una incitación a su consumo. Nada más lejos de su intención. La ketamina hace tiempo que está en la calle: entre el 4 y el 24 % de quienes acuden a espacios de ocio nocturno declara haberla consumido alguna vez. No cabe duda respecto a que, en vistas a reducir o evitar los posibles problemas relacionados con el consumo de ketamina. La información es una herramienta básica y necesaria tanto para los consumidores como para los que trabajan en asistencia y prevención. Éste libro es para unos y otros. En él encontrarán lo que necesiten.


Nota enviada el 04/03/2008

JAVIER ESTEBAN, DEFENSOR DE LA EBRIEDAD


Tengo 42 años. Nací y vivo en Madrid. Licenciado en Filosofía y Derecho, dirijo la revista universitaria Generación XXI. Estoy casado y tengo dos hijas, Alma (10) y Sol (8). Soy un excéntrico de centro. Soy sufí: camino hacia donde camina el amor. El poder combate la ebriedad

VÍCTOR-M. AMELA- LA VANGUARDIA 03/03/2008

¿Qué es la ebriedad?

Una expansión de la conciencia que descorre los velos que ocultan la realidad.

¿Desde cuándo conocemos la ebriedad?


Desde siempre. Hasta los animales se drogan con sustancias naturales, con frutos fermentados... Hormigas, cabras, pájaros, monos... ¡Todos se extasían y juegan!

Entonces, ¿somos como animales?

No: ellos actúan por instintivo determinismo, pero nosotros ¡tenemos libertad! Libertad para la ebriedad. Libertad para experimentar con nuestra conciencia.

¿Libertad para drogarnos?

¡Es el uso de esa libertad lo que nos hace humanos! El derecho a la ebriedad, por tanto, es un derecho humano fundamental.

"Que nadie me diga cuántos vasos de vino puedo beber", dijo Aznar.

Tiene razón. Pero seguro que su droga favorita es el poder, como la de Zapatero...

Ni Zapatero ni Rajoy han fumado nunca un porro, según han declarado.

Por cuestión generacional, a mí me cuesta creer que Zapatero nunca haya probado un porro: ¡es como si su padre nunca hubiese probado un vaso de vino!

¿Quién coarta ese derecho humano a la ebriedad, en su opinión?
La Iglesia católica y el Estado (iglesia laica), que quieren fiscalizarnos la conciencia.

¿Por castigar al conductor ebrio?
No, yo no me opongo a sancionar conductas peligrosas para terceros. Pero critico que se nos esté boicoteando el autocontrol de nuestra conciencia.

¿Desde cuándo sucede eso?
Empezó ya con la destrucción de templo griego de Eleusis, en el siglo IV d. C.

¡Sí que se va usted lejos...!
Desde el año 1500 a. C., era el escenario de los misterios eleusinos, ritual de ebriedad que cada griego vivía una vez en su vida: le abría las puertas de la conciencia.

¿En qué consistían esos misterios?
Se acudía de noche en grupo y en comunión colectiva se ingería un enteógeno.

¿Qué es un enteógeno?
Significa "dentro de mí dios deviene". Es una sustancia psicoactiva inductora de una experiencia extática, de unicidad con el cosmos. Una vivencia de divinidad.

¿Qué sustancia se ingería en Eleusis?
Una sopa de cereal llamada kikéon,que contenía cornezuelo del centeno, un hongo con una sustancia psicoactiva idéntica al LSD, el enteógeno más poderoso conocido.

¿Y qué les sucedía entonces?

Cada uno vivía su propia experiencia de conciencia expandida. Se les mostraban ciertos símbolos y se les representaban ciertas escenas que guiaban al individuo hacia su autoconocimiento.

¿Era una ebriedad ritualizada?

Sí, encajada en el sistema, en beneficio de la libre conciencia de cada individuo. Eso fue barrido, destruido. Hoy nos falta, y nuestros jóvenes, ignorantes, acaban dañándose en sus irrefrenables intentos de ebriedad.

¿Quién destruyó ese ritual?

Los bárbaros y los monjes nestorianos cristianos, en el siglo IV d. C.: la cultura occidental quedó sin referentes de ebriedad.

Tenemos el vino, los alcoholes...

No son enteógenos, son muletas útiles para nuestras vidas insatisfactorias, esclavizadas por el rendimiento económico. Y, más que expandir la conciencia, la enturbian.

Algo de alcohol puede sentar muy bien.

Es cierto que el veneno está en la dosis, como ya dijeron también los griegos.

¿Qué personajes ilustres sabían esto?

¡Toda la obra de Platón es una crónica de ebriedades! Aquellos filósofos, como los chamanes, accedían a éxtasis, cómo también los druidas, luego las brujas ¡o los místicos!, ebrios sin sustancias, que tanto inquietaron a la Iglesia... ¡El poder establecido siempre ha combatido a esas gentes!

¿Por qué motivo?

¡Nada más disolvente que el libre acceso a la propia conciencia! Por eso Nixon arremetió contra los profetas del LSD, cuyas experiencias (Hoffman, Junger, Michaux, Wason, Huxley, Kesey, Leary...) alimentaron el feminismo, el ecologismo, el pacifismo, los derechos civiles... Nixon declaró la guerra a la conciencia: comenzó la guerra contra la droga, comenzó la gran catástrofe.

¿Qué catástrofe?

Millones de encarcelados, decenas de miles de muertos, narcodictaduras, tercera causa de dinero negro en el mundo, hambrunas campesinas, multiplicación de politoxicomanías... ¡La prohibición de la droga ha sido el mayor error del siglo XX!

¿Propone eliminar la prohibición?

¿Ha evitado la prohibición que nuestros niños estén metiéndose droga con 13 años? ¡No! Más bien lo contrario: la prohibición regala a las mafias su inmenso poder.

Eso me decía un político colombiano...

Muchos gobernantes ya reconocen el fracaso de la plaga prohibicionista.

¿Hace usted apología de las drogas?


¡No! Sí de la ebriedad: cualquier persona mayor de edad debería poder consumir cualquier sustancia (con el límite único de la libertad de terceros). Y, mire, Silicon Valley nació de la ebriedad de gentes como Bill Gates: ¡él sí admite que fumó porros...!

¿Qué le diría a Zapatero?

Que un derecho inherente a la libertad de conciencia es el derecho a la ebriedad, y que la ley debería protegerlo.