1.7.08

DEJEN QUE LA PALABRA LES BUSQUE

Al Rihla (El viaje) supone un itinerario por los principales lugares de espiritualidad que su autor (Luis Luna, 1975) ha recorrido. Sin intenciones descriptivas, el poemario pretende ser, más bien, una exteriorización de aquello que persiste cuando se ha superado toda religión y se analiza sólo el componente espiritual inherente a toda civilización. El extranjero da cabida al silencio como sonido necesario. No es lo que está escrito en el papel. Estamos ante la disolución sufí.

Luis Luna (Madrid, 1975) acaba de publicar Al-Rihla (El viaje) en la colección Helado de Mamey de Ediciones Amargord: un itinerario por los principales lugares de espiritualidad recorridos por el poeta.

El libro arranca con una cita de Avempace dedicada a los solitarios que los sufíes designan con el nombre de extranjeros, ya que aunque vivan en sus propios países o entre sus compañeros y vecinos, en realidad son extranjeros en sus ideas, pues se han marchado con sus pensamientos (…) que para ellos son sus patrias.

Sin intenciones descriptivas, Al-Rihla pretende ser, más bien, una exteriorización de aquello que persiste cuando se ha superado toda religión y se analiza sólo el componente espiritual inherente a toda civilización: ese impulso de unión con un Todo intuido a través de la naturaleza, de las distintas tradiciones, de los documentos literarios y artísticos. A partir de ese bagaje, del paseo como ritual místico el autor levanta un andamiaje textual conducente a la disolución.

Para alcanzar ese estado de vacuidad el lenguaje se va haciendo cada vez más denso, más intrincado y, a la vez, más despojado. Se rechaza todo artificio, dando entrada al silencio como parte fundamental, como sonido necesario.

El viaje

El libro arranca Extramuros a través de un viaje que se adentra en Siria. Sucesivas paradas en el Zoco “La palabra esperada/ derrota/ la experiencia/ perfila los matices/ delimita sus sombras”, La Gran Mezquita de los Omeyas: Aquí/ la luz/ recibe nombres/ que exceden/ el lenguaje y el Desierto (Traza/ sobre la arena/ palabras/ para que sólo el viento/ las pronuncie).

Derviches ahonda en la fuerza del círculo - Dejen que la palabra/ les busque/y les penetre/ que sea ella/ quien inicie su giro-. Para encontrar su lugar en el Éufrates: El discurso de todo lo que fluye/ se olvida y se disgrega/ en el lecho del río. En Meteora escucha el lenguaje de la cera (descubre ese murmullo/ de la llama y el aire./ Su cifrada sintaxis).

Prosigue Al-Rihla en “Mensajes en el muro”: Introduce/ un pequeño fragmento/ de papel/ en el muro/ como homenaje al intersticio; Kyos “Las campanas predican la memoria. Cada vibración, cada movimiento propicia un nuevo entorno que se interna despacio en cada cuerpo y lo conmueve. Es esa su armonía". Culmina en Montserrat: La certeza no buscas. Ni el centro, ni la linde. Dejas que el nombre tuyo en la mirada se diluya. Cuando todo el silencio ha sido asimilado lo exterior deja de tener sentido, ya no hay alrededor sino que, de algún modo todo está dentro, intramuros.

Una vez allí puede contemplarse el Todo y la parte, y en esa escisión comprender la juntura, la sensación de re-unión experimentada y vivida sin subterfugios, expresada, como dirían los sufíes, a través del lenguaje y la gramática, de ese collar de la paloma que representa cada serie, cada texto.

Entonces el lenguaje/ Las sílabas de la calcinación.



Luis Luna (Madrid, 1975). Su obra se desarrolla tanto en gallego como en castellano. Junto a Óscar Curieses ha publicado los poemarios Hidroemas (2000) e Ignicións (2002) en la editorial Acef. En castellano ha publicado Cuaderno del Guardabosque (Amargord, 2007). Su obra ha sido recogida también en numerosas publicaciones periódicas y aparece en libros colectivos y antologías como salida de emergencia o Todo es poesía menos la poesía. Interesado en el campo visual –especialmente el mail-art y las instalaciones en la naturaleza-, ha podido mostrar sus propuestas en eventos como la I Bienal de Arte Contemporáneo Cabo de Gata-Níjar (Almería). Ha organizado algunos espectáculos escénicos y participado en numerosos proyectos interdisciplinares junto a otros creadores como Concha Jerez, Guillermo Rodríguez, Aleksandra Mir, María Vielva o Carlos de Gredos y colectivos como Máquinas de coser o nosomoscómodos producciones.


Poemas pertenecientes a Al-Rihla de Luis Luna (Colección Helado de Mamey, Ediciones Amargord)


Traza
líneas en el aire.
Estudia
la arquitectura
de su soledad.



Contemplo dos muchachos
que ríen bajo el sol.
Ellos no saben
de los símbolos de la divinidad
del lenguaje que escribe el sudor en su cuerpo.



Aquí
la luz
recibe nombres
que exceden
el lenguaje.



Donde nací
el agua
impone nombres.
La arena que ahora toco
otorga identidad.



En cantos verticales
la piedra
recita su plegaria.
Se yergue
hacia la transparencia.



Desde esa perspectiva
el muro
no es lugar
sino un estado
nacido en la ceguera.



Reconocerse ahí: en el brazo o la piedra, en el tacto difuso y su estremecimiento. Y no decirlo nunca. Dejar sólo que sea.



Florece ahí sobre el resuello y la animalidad, sobre el grito y la podre, sobre la indiferencia. Y no digas lo frágil. Ni la luz. Que el velo continúe.




Al-Rihla (El viaje)
Luis Luna
Diseño y maquetación: María Trueba
Fotografía de portada: Rosario Alba
Fotografía de solapa: Guillermo Rodríguez
Colección: Helado de Mamey
Director de colección: Francisco J. Sevilla
Ediciones Amargord
ISBN: 978-84-87302-75-6