11.5.08

PERO HAY MÁS, MUCHO MÁS: ESTOY VIVO Y DIGO:

Parque de destrucciones, el lamento de Rodrigo Galarza por los sumideros de Madrid

Hay una reminiscencia de Rimbaud en Parque de destrucciones (Ediciones Amargord) y es que este poemario es la temporada en el infierno que sufrió un poeta con sangre guaraní cuando arribó a Madrid, una ciudad llena de voces que clamaban vida y aniquilación.

Rodrigo Galarza (Caá Catí, Argentina, 1972) alza la palabra desde el primer verso, que es un silencio que revienta en el frenético ritmo de la urbe. Alguien, una sombra, recorre las calles y grita con todas sus fuerzas para que nadie le haga callar: soy el que hundió su pulso en la niebla/ el de la vocación por los derrumbes/ el de los cielos verticales en suburbios insumisos.

El pasado, que va distanciándose muy cercano, es el punto de partida hacia la propia autodestrucción (estigma absurdo mi nombre/ atrapado en un patio con olor a mangos y a tartas de mi madre/ la reina encantada de las fuerzas sangrantes/ en el principio era el allá...)

Es sólo el primer poema, en el que brota la necesidad de hacerse escuchar porque ahí es donde arranca la debilidad. Advierte: Pero hay más, mucho más: estoy vivo y digo: aquí estoy y esta ciudad se llama Madrid/ y este dolor tiene nombre y este dolor devora la ciudad.

Un extranjero solitario y perdido alcanza el infinito con su vista sin asentar. “Y yo les vi solos/ les vi llorando más solos/ les vi entregándose por tickets de Carrefour/ y nos vimos todos juntos y lloramos todos juntos y supimos que no estábamos solos”.

Pero hay más, mucho más: preguntas que nadie va a responder, salvo él mismo que ya conoce la respuesta de antemano: ¿quién- sin hundirse- sepultará los restos de mi naufragio? ¿quién se atreverá a darme de comer en las manos?

Sostiene el poeta que el dolor levanta ciudades. No alcanza la morfina que brota de las cloacas/ no alcanzan las cloacas de los bares/ no alcanzan los bares donde entre parábolas y parabólicas/ colgamos los trofeos del infierno.

Ha decidido navegar con la dulzura de quien se desangra hasta que la ciudad donde naufraga le ame (tengan cuidado del que fue feliz a orillas de un gran río/ porque no podrán contener su pulso de camino interminable).

Son poemas en los que la respiración apenas se escucha entre los tentáculos de la crueldad. Pero hay pausas que incrementan el tormento: no soporto el suave incendio del canto del mirlo/ sobre el ático de la siesta.

La nostalgia convierte en estatua de sal al caminante que comienza a darlo todo por perdido “era yo con mi hermano un inexperto domador de sueños”. Los lazos familiares son el remanso donde el hijo pródigo comienza a flaquear. ¿Oyes madre?...esta vez nacerás de mí, te tendré en los cuencos de mis manos. O en la carta a su padre: viviéndome va la poesía/ con urgencia de últimos rocíos/ con el rostro del que nunca vuelve o se despide.

En una corrala de Lavapiés observa que el tiempo se agota: tiene nombre la tristeza esta tarde/ como la ropa tendida en la cuerda del silencio/ donde la anciana cuenta las pinzas que le sobran. Se declara vencido "me doy muerte aquí en esta ciudad que se llama Madrid... y cómo borro mis crueles alfabetos/ como huyen con el viento que anuncia mis derrotas”.

Porque hay más: mucho más.

El poeta ha entrado azorado a la casa de la alegría.

J.Ramón Huidobro


"Este libro alza la Voz sobre las voces que silencian su propia destrucción: la voz de aquellos que fuimos, la de la prostituta, la del mendigo, la de la multitud, la voz del inmigrante. Voces que puta adentro dejan constancia en la página que va sucediéndose con ritmo de caminante incansable y tenaz. Rubricadas quedan por Rodrigo Galarza la vulnerabilidad y el desgarro de la existencia, también del anhelo y la sed insaciable de vida".


voy a navegar con la dulzura de quien se desangra
voy a desangrarme hasta que Madrid me ame
con su amor de “colmena” sin miel

tengan cuidado del que fue feliz a orillas de un gran río
porque no podrán contener su pulso de camino interminable
no podrán aplacarlo con avenidas inventadas
ni parque de diversiones diseñados por hombres muertosen el lazo de su corbata

tengan cuidado del que fue feliz a orillas de un gran río
ya que un día, un gran día-diamante
les enseñará por qué las nubes aman al viento

por qué a veces se quedan, mientras se van



Corrala

tiene nombre la tristeza esta tarde
como la ropa tendida en la cuerda del silencio
donde la anciana cuenta las pinzas que le sobran



1
Me late el olor de la madera
Se acuesta conmigo aunque yo ya no esté
Aunque me haya ido a forjar rejas de arabescos

2
suena mi tórax- tambor
cabe la selva en mis costillas

¿era esto cantar para nacer
Derrumbando rascacielos?



Poemas pertenecientes a Parque de destrucciones, publicado por Ediciones Amargord




Rodrigo Galarza nació en la provincia de Corrientes Argentina, en 1972. Es profesor en Letras. Co-fundador del Grupo Literario ¨Pájaro de Tinta¨ y director de la revista del mismo nombre. Ha obtenido entre otras distinciones el 1er y 2do Premio de Poesía Los Creadores en la Universidad del Sol (U.N.N.E) edición 1998, como así también la del 2000. Ha publicado en diarios y revistas de su provincia, de Buenos Aires, de Madrid, de Asunción del Paraguay, de Nord Carolina EEUU, y de Méjico.

En Madrid ha brindado recitales de poesía a través de la Red de Arte Joven.Publicó: Soles dormidos (poemas1992); Cuentionario(1994,1er Premio del Certamen Anual de la Asociación Correntina de Cultura Inglesa); Diluvio en la memoria(poemas,1995); Ráfagas de pájaros (poemas, 1997. Premio Peirotén de Publicación, Asociación Santafesina de Escritores). Relámpagos de crepúsculos (poemas, 2000, Edit. Pájaro de Tinta). Figura en Twenty Poets from Argentina-Poetry of the Nineties"(2004 Redbeck, Bradford, Inglaterra, traducción de Graham Yoll). El desierto de la sed (Amargord, 2005, Madrid). Los poetas interiores (una muestra de la nueva poesía argentina), Selección y prólogo, Amargord, 2006, Madrid. 17 tangos y algo más (selección y notas) Amargord, 2007, Madrid. Odiseo en Lavapiés (Amargord,2007, Madrid). Parque de destrucciones (El suri Porfiado, 2007, Buenos Aires).

Desde el 2001 vive en Madrid.


Parque de destrucciones
Autor: Rodrigo Galarza
Dibujo de portada: Marcel Duchamp
Fotografía de solapa: Miguel Pérez Pardo
Diseño y maquetación: EN LÍNEA
Colección Los Orfebres
Ediciones Amargord
ISBN: 978-84-87302-81-7