29.4.08

AMANDA DURÁN LEE EDIPO A SU HIJO DÍA TRAS NOCHE

Declara Amanda Durán que Ovulada es un libro dedicado a fantasmas, escrito por fantasmas. El texto, está marcado por el dolor y sangra constantemente, desde el inicio, como un diluvio de conflictos no resueltos. El tema central, fijado en el desquebrajamiento de la familia, que bien puede ser cualquier familia se insinúa en la cita de entrada: “Todas/ las ventanas de todos los vecinos del mundo…”. A la casa de la joven poeta chilena le corren epitafios como cucarachas. Versos de un joven universo inclasificable en los que la poesía se asegura su destino. Que esta obra baste y sobre ahora mismo, pues será suficiente para rato.

Amanda Durán (Santiago de Chile, 1982) publicó a los doce años su primer libro Zona Primavera (1994), con un prólogo-poema de Nicanor Parra y firmado por su nombre civil, Daniela Pizarro Durán. Obviamente un libro de niñez, pero que ya marcaba la tendencia de esta poeta a los desafíos literarios de manera decidida. Le expresa Parra: “Ya verás ya verás/ Imposible vivir sin poesía/ Sin poesía nos volvemos locos.

Confiesa Patricio Manns en la contraportada de Ovulada (Ediciones Amargord) “Había presentido ya que las nuevas generaciones, aquellas que vienen a sustituirnos, están formidablemente más dotadas y equipadas, por ejemplo, que la nuestra, en idénticas circunstancias y percepciones en igualdad de profecía y canto. Sin embargo, ello hace aún más inexplicable el caso de Amanda Durán en esta obra. ¿De qué recóndito planeta interior proceden estos versos trágicos, apasionados y durables? ¿Comprende la poetisa todo lo que escribe? Y es que plantea la cuestión de la experiencia a la hora de enfrentarse a la escritura.

“Ignoro de donde viene el sentido postrero, tenso y veraz de estos versos, algunos de ellos tan notables y tan vividos, tan dramáticos y elocuentes, que me dejan confuso, tamboreando en un cacho incalculable”.

Por encima del amor del hombre
yo coloco el amor por las cosas y los fantasmas

Así hablaba Zaratustra, Nieztsche


En su Ovulada, sostiene Alejandro Lavquén, la poeta entrega un texto conmovedor y audaz. De una intencionalidad poética que sorprende en muchos de los parajes que nos ofrece. El texto, está marcado por el dolor y sangra constantemente, desde el inicio, como un diluvio de conflictos no resueltos: “La niña que no soy/ que nunca amó a su padre/ y finge/ gemidos falsos/ y falsos/ a ras de hambre/ o muerte”.

Sobre el título declara Durán que a muy poca gente le gusta, y es así: un nombre incómodo para un libro incómodo. “No busco agradar, pero si tocar vértebras, miradas del lector a si mismo, es un libro dedicado a los fantasmas, escrito por fantasmas. Ha sido un proceso increíble.”

Junto al tema central, fijado en el resquebrajamiento de la familia, que bien puede ser cualquier familia, se reconsideran otros sentimientos. Por ejemplo, el amor es abordado a través del conflicto conyugal, de la cotidianeidad, la ilusión, posibles desafectos, etcétera: “sin asco/ revientas mi carne/ sin hambre/ vamos y venimos de la piel sin tocar” (...) “ya no corre amor de tu esperma ni tu sangre/ pieles chillan/ y el silencio es/ lo único que te atraviesa”, apunta Lavquén.

a mi hijo
Yo leo Edipo
día tras noche

Ovulada, Amanda Durán


La imagen del padre muerto ¿o ausente?, es constante, como un fantasma que va y viene en un acorde difuso de la memoria, pero que se empecina en regresar. También se percibe una especie de imagen edípica: “mi padre se atraviesa en mi cama/ apareces”, que toma forma de rabia, de un cuestionamiento familiar muchas veces no claro, puede ser una alerta, una provocación o un llamado de atención sobre los deseos.

Un segundo libro, anteriormente publicado en Chile por Mago Editores, de Amanda Durán, que pasa del desamparo a la indignación, del dolor al placer, de la desazón a la esperanza; también en la poesía es válida la ley de la negación de la negación, y los elementos literarios van transformándose en su contrario como en un espiral. Es el caso de Ovulada.

Manns se arriesga y asegura “si en cada siglo pudiéramos descubrir uno solo de estos jóvenes universos inclasificables, la poesía habría asegurado su destino de manifiesta hermosura con largueza. Que este libro nos baste y sobre ahora mismo, pues será suficiente para rato.

Sin poesía no se entiende nada, escribió Parra para la autora, lo que a estas alturas de su vida la poeta ha asumido a plenitud.


Ovulada
Texto: Amanda Durán
Título de portada: Poroavykyá (Los que hacen daño al prójimo)
Diseño de portada: Fernando Calzoni
Diseño y maquetación: Martina Abud
Colección Los Orfebres
Ediciones Amargord
Director de colección: Rodrigo Galarza
ISBN: 978- 84- 87302-72- 5