5.5.08

LOS TEATROS CERRADOS EN UN HERMOSO TELÓN

Con Calle, Miguel Ángel Gara, configura un particular Drama en gente con poemas de distintas evocaciones: versículo y metro clásico, caligrama y monólogo dramático, poema en prosa y aforismo. Edificios diversos para una visión, no exenta de sentimiento, de una calle transcurrida, presente y, al mismo tiempo, aún por construir.


Miguel Ángel Gara (Madrid, 1970), uno de los poetas con mayor proyección editorial, nos sugiere en Calle tanto un lugar físico como un silencio imperativo. Como en toda arteria urbana donde se erigen construcciones de diferentes épocas y estilos.

Para adentrarnos en su particular avenida, Gara, se ha dejado llevar por esa hora de cierre de los teatros en una gran ciudad y ha dividido el poemario en la estructura de una obra clásica: preámbulo, primer acto, entreacto, segundo acto y telón.

El preámbulo es un poema sin título que nos anuncia el final y nos descubre la calle. Allí están el Drama: “Como un personaje de una obra/ en la dramática medianoche, / ves teatros, cines/ cerrando la función/ Y el cielo que abre el escenario de la calle, rota” y la Comedia: La risa es saludable, ría usted, regrese/ como un actor donde el colmillo brilla. Advertidos estamos que formamos parte de este Teatro de la vida.

Se alza el telón y alguien brilla mientras camina antiguamente a la realidad, la verdadera protagonista de este libro. Nada está completo/…/la realidad no-toda que se oculta/ y en su fin amanece. Y ésta es la contrarréplica de la misma Realidad: “Qué falta/ en la palabra, entonces/ gravedad/acabada la obra/y la palabra”.

Los poemas se construyen a partir de ideas concéntricas. Parecen piedras que se sumergen en un estanque y se expanden hasta desaparecer. La sombra caía camino de la casa/ y puede que la sombra/ fuera una sombra ajena.

Las contradicciones conforman imágenes tan bellas como dramáticas: en el verde violento de los ojos murió la primavera (Estéril). Y qué es eso, preguntas, sino el río/ donde se ahoga el pez que ansía la tierra/de pura sed, en el descubrimiento/ de su agua imbebible.- Respiras en esa calle abierta-.

Las palabras repetidas recuerdan a la inspiración jazzística del movimiento beat. La reiteración conforma la melodía que nos guía: No es esta palabra/ tu cuerpo, música/ donde te conocí…/ No es esta palabra tu cuerpo música/…cuervo/ que roba la palabra/ antes de que llegue a su sonido.

Gara exige que las palabras entren por todos los sentidos. Los poemas visuales son una constante como el titulado Seco inspirado en la gota cortaziana. Un trazo perfectamente cerrado: La/imaginaria/forma de una gota/…/Imaginaria manera/ de lágrima.

Poemas que hacen de la palabra un pincel que juega a engañar al ojo. Repetición de palabras que cambian el significado a la menor distracción.

Calle configura un particular drama en gente con poemas de distintas evocaciones: versículo y metro clásico, caligrama y monólogo dramático, poema en prosa y aforismo. Gara se desenvuelve en todos ellos y construye con la palabra rompecabezas que encajan pieza a pieza.

“El telón cae en los cines de la calle, en la fanfarria de novedades los leones dormitan y las alfombras mullen bajo los compradores. el mercader expulsa profetas del templo: marchaos de aquí, -proclama- no mancilléis de augurios la casa de mi padre. La magia de los cines es así, se hace la realidad”.


J.Ramón Huidobro