29.4.08

AMANDA DURÁN LEE EDIPO A SU HIJO DÍA TRAS NOCHE

Declara Amanda Durán que Ovulada es un libro dedicado a fantasmas, escrito por fantasmas. El texto, está marcado por el dolor y sangra constantemente, desde el inicio, como un diluvio de conflictos no resueltos. El tema central, fijado en el desquebrajamiento de la familia, que bien puede ser cualquier familia se insinúa en la cita de entrada: “Todas/ las ventanas de todos los vecinos del mundo…”. A la casa de la joven poeta chilena le corren epitafios como cucarachas. Versos de un joven universo inclasificable en los que la poesía se asegura su destino. Que esta obra baste y sobre ahora mismo, pues será suficiente para rato.

Amanda Durán (Santiago de Chile, 1982) publicó a los doce años su primer libro Zona Primavera (1994), con un prólogo-poema de Nicanor Parra y firmado por su nombre civil, Daniela Pizarro Durán. Obviamente un libro de niñez, pero que ya marcaba la tendencia de esta poeta a los desafíos literarios de manera decidida. Le expresa Parra: “Ya verás ya verás/ Imposible vivir sin poesía/ Sin poesía nos volvemos locos.

Confiesa Patricio Manns en la contraportada de Ovulada (Ediciones Amargord) “Había presentido ya que las nuevas generaciones, aquellas que vienen a sustituirnos, están formidablemente más dotadas y equipadas, por ejemplo, que la nuestra, en idénticas circunstancias y percepciones en igualdad de profecía y canto. Sin embargo, ello hace aún más inexplicable el caso de Amanda Durán en esta obra. ¿De qué recóndito planeta interior proceden estos versos trágicos, apasionados y durables? ¿Comprende la poetisa todo lo que escribe? Y es que plantea la cuestión de la experiencia a la hora de enfrentarse a la escritura.

“Ignoro de donde viene el sentido postrero, tenso y veraz de estos versos, algunos de ellos tan notables y tan vividos, tan dramáticos y elocuentes, que me dejan confuso, tamboreando en un cacho incalculable”.

Por encima del amor del hombre
yo coloco el amor por las cosas y los fantasmas

Así hablaba Zaratustra, Nieztsche


En su Ovulada, sostiene Alejandro Lavquén, la poeta entrega un texto conmovedor y audaz. De una intencionalidad poética que sorprende en muchos de los parajes que nos ofrece. El texto, está marcado por el dolor y sangra constantemente, desde el inicio, como un diluvio de conflictos no resueltos: “La niña que no soy/ que nunca amó a su padre/ y finge/ gemidos falsos/ y falsos/ a ras de hambre/ o muerte”.

Sobre el título declara Durán que a muy poca gente le gusta, y es así: un nombre incómodo para un libro incómodo. “No busco agradar, pero si tocar vértebras, miradas del lector a si mismo, es un libro dedicado a los fantasmas, escrito por fantasmas. Ha sido un proceso increíble.”

Junto al tema central, fijado en el resquebrajamiento de la familia, que bien puede ser cualquier familia, se reconsideran otros sentimientos. Por ejemplo, el amor es abordado a través del conflicto conyugal, de la cotidianeidad, la ilusión, posibles desafectos, etcétera: “sin asco/ revientas mi carne/ sin hambre/ vamos y venimos de la piel sin tocar” (...) “ya no corre amor de tu esperma ni tu sangre/ pieles chillan/ y el silencio es/ lo único que te atraviesa”, apunta Lavquén.

a mi hijo
Yo leo Edipo
día tras noche

Ovulada, Amanda Durán


La imagen del padre muerto ¿o ausente?, es constante, como un fantasma que va y viene en un acorde difuso de la memoria, pero que se empecina en regresar. También se percibe una especie de imagen edípica: “mi padre se atraviesa en mi cama/ apareces”, que toma forma de rabia, de un cuestionamiento familiar muchas veces no claro, puede ser una alerta, una provocación o un llamado de atención sobre los deseos.

Un segundo libro, anteriormente publicado en Chile por Mago Editores, de Amanda Durán, que pasa del desamparo a la indignación, del dolor al placer, de la desazón a la esperanza; también en la poesía es válida la ley de la negación de la negación, y los elementos literarios van transformándose en su contrario como en un espiral. Es el caso de Ovulada.

Manns se arriesga y asegura “si en cada siglo pudiéramos descubrir uno solo de estos jóvenes universos inclasificables, la poesía habría asegurado su destino de manifiesta hermosura con largueza. Que este libro nos baste y sobre ahora mismo, pues será suficiente para rato.

Sin poesía no se entiende nada, escribió Parra para la autora, lo que a estas alturas de su vida la poeta ha asumido a plenitud.


Ovulada
Texto: Amanda Durán
Título de portada: Poroavykyá (Los que hacen daño al prójimo)
Diseño de portada: Fernando Calzoni
Diseño y maquetación: Martina Abud
Colección Los Orfebres
Ediciones Amargord
Director de colección: Rodrigo Galarza
ISBN: 978- 84- 87302-72- 5
Primer deseo


La niña que no soy
que nunca amó a su padre
y finge

gemidos falsos
y falsos
a ras de hambre
o muerte

asqueada en esa falda húmeda
la esquina de la piel
la madre
que no está ni estuvo
nunca

y se toca

hijos
deshojando como mugre
la herencia de un deseo muerto
muertos
amando como hijos
deseos como padres
padres
que no
deshonrarás


Mi madre y mi padre no se conocieron

ella traga sus testículos en un vaso de agua
o sangre
rememora
viejos tiempos de mierda

rotunda

como un funeral

el último hijo que le arrancaron
le da un beso en la espalda

Amanda Durán


26.4.08

AMANDA DURÁN PUBLICA OVULADA EN EDICIONES AMARGORD

El texto, está marcado por el dolor y sangra constantemente, desde el inicio, como un diluvio de conflictos no resueltos: “La niña que no soy/ que nunca amó a su padre/ y finge/ gemidos falsos/ y falsos/ a ras de hambre/ o muerte”. Abunda la figura de la casa familiar y sus quebrantos, un lugar que se manifiesta en imágenes de amor-rencor o viceversa, a lo largo del poema; otras veces como un momento de reflexión. La imagen del padre muerto ¿o ausente?, es constante, como un fantasma que va y viene en un acorde difuso de la memoria, pero que se empecina en regresar. También se percibe una especie de imagen edípica: “mi padre se atraviesa en mi cama/ apareces”, que toma forma de rabia, de un cuestionamiento familiar muchas veces no claro, puede ser una alerta, una provocación o un llamado de atención sobre los deseos. Quizá un grito contenido: “Construí un muro con los restos de mis hermanos/ oriné en la primera piedra/ para que no se sintieran solos”. O estos otros versos: “me arrancaron un hijo y lo hicieron hombre/ me saquearon el útero/ fermentaste mi sexo/ mi piel/ la sangre frita/ como carnicero entregaste mi pecho/ y lo llenaste de leche/ a mi hijo/ Yo le leo Edipo/ día tras noche/ es/ más hermoso que tú/ y cree que me ama”. Ovulada es un fárrago de analogías y símbolos que asombran por las rasgaduras internas que se reflejan en la conciencia e inconsciente del hablante poético, pero también asombran por el buen manejo del lenguaje y el trabajo de las imágenes. Sobre este punto, Patricio Manns, reflexiona en las palabras preliminares del poemario: “estoy pensando en una conciencia que contenga en sí misma las múltiples referencias necesarias para desarrollar, al menos, una poesía que repose en la sinceridad y la verosimilitud. Y sin embargo, ignoro de donde viene el sentido postrero, tenso y veraz de estos versos, algunos de ellos tan notables y tan vívidos, tan dramáticos y elocuentes, que me dejan confuso, tamboreando en un cacho incalculable”.


Junto al tema central, fijado en el resquebrajamiento de la familia, que bien puede ser cualquier familia, se reconsideran otros sentimientos. Por ejemplo, el amor es abordado a través del conflicto conyugal, de la cotidianeidad, la ilusión, posibles desafectos, etcétera: “sin asco/ revientas mi carne/ sin hambre/ vamos y venimos de la piel sin tocar” (...) “ya no corre amor de tu esperma ni tu sangre/ pieles chillan/ y el silencio es/ lo único que te atraviesa”. Existe también una insinuación incestuosa en muchos versos e imágenes, pero no necesariamente en el sentido formal del concepto, sino como una acción de rebeldía ante la ausencia paterna, como un juego o venganza quizá no asumida. Ovulada es un libro de parámetros muy abiertos a lecturas varias, un puntapié a ciertos valores que permanecen aprisionados en las comisuras de la hipocresía. Los versos son fuertes, asumidos y concretos, descarnados y rotundos, como, por ejemplo, los siguientes: “masturbabas a tu madre/ la imaginabas desnuda/ la trajiste a nuestra casa/ y te acostaste con ella/ pero dijiste mi nombre/ desolado/ me pediste un hijo”. Por otro lado, dentro de tantos elementos trágicos, se percibe un dejo de ironía y placer narrativo. Una obra literaria refleja también el goce de la escritura, el desdoblamiento de los personajes, las distintas intenciones de cada poema; el mensaje que se pretende asumir. En fin, un segundo libro de Amanda Durán, que pasa del desamparo a la indignación, del dolor al placer, de la desazón a la esperanza; también en la poesía es válida la ley de la negación de la negación, y los elementos literarios van transformándose en su contrario como en un espiral. Es el caso de Ovulada.

Alejandro Lavquén- El Clarín de Chile

Entrevista a Amanda Durán por Ernesto González Barnert


Amanda Durán publicó su primer libro, Zona primavera (1992), a los doce años, prologado por Nicanor Parra. Posteriormente participó en diferentes proyectos relacionados con lo audiovisual, el teatro y la música. Pero siempre manteniendo la escritura como centro de su arte. Sus textos han aparecido en revistas y sitios en la red. Ovulada (Mago Editores/ 2007- Ediciones Amargord 2008) es un libro donde sin duda manifiesta su talento y capacidad de construir historias con situaciones polémicas y llenas de aristas, que pueden parecer ingratas al ojo conservador, tanto en lo temático como posiblemente en lo estructural. Pero esto da lo mismo cuando la poesía fluye sin límites y el sujeto poético se desarrolla a plenitud, como es el caso de este libro.

DE SOMBRAS Y SOMBREROS OLVIDADOS

Marta López Vilar llega al alba a través de los laberintos de la noche

De sombras y sombreros olvidados (Colección Helado de Mamey, Ediciones Amargord) es la primera obra de Marta López Vilar. Por ella recibió el Premio de Poesía Blas de Otero en 2003 pero fue vista y no vista en su publicación por la Universidad Complutense de Madrid. Como en un cuadro de Magritte emerge de nuevo para hacer descubrir sombreros de lectores silueteados en sus poemas.

Marta López Vilar recibió el Premio de Poesía Blas de Otero de 2003 por “De sombras y sombreros olvidados” que fue editado sin ninguna atención por la Universidad Complutense de Madrid. A punto de ser otro libro más de poesía que cae en la amnesia lo ofreció a Ediciones Amargord después de ser incluida en su antología Hilanderas. La editorial no se lo pensó dos veces y le abrió las puertas a su publicación.

El prólogo corre a cargo de José Cereijo quien habla de un raro pudor de la autora admirable en la forma que se muestra. “Este libro, hecho de melancolía y verdad, de velada inminencia y aguda lucidez”.

El camino hacia Ítaca

Muchos de los poemas de este libro hablan de la ausencia de un amor que podemos sospechar no tanto perdido como no encontrado todavía. Arranca con una cita de Julio Cortázar que nos sugiere directamente el título: Tocamos instrumentos para la ciega cólera/de sombras y sombreros olvidados. Y ese es el verso que introduce a las siete partes que componen la obra: Aprenderé tus sombras para que no se me olviden/y cuidaré de ti en días como estos/en los que nuestras huellas/sólo son de sombras y sombreros olvidados.

“Tal vez pueda hablar de mi poética de una manera más exacta cuando deje de escribir. Mientras tanto, la poesía pervive en mí desde una experiencia íntima para intentar poner un nombre a las palabras, a mi memoria y mi olvido y sus inventarios, también a mis ciudades. Sé que es un oficio difícil, que Ítaca está lejos, pero en el fondo pido que mi camino sea largo”.

Las escalas de este libro están llenas de referencias literarias: experiencia viva o quizás vivamente imaginada. Sólo como citas introductorias de cada una de sus partes encontramos a Jaime Sabines, Manuel Altolaguirre, Homero Aridjis, Álvaro Mutis, Georgius Seferis, Luis García Montero, Louis Aragon y María Polyduri.

Inmejorable presentación de una voz a la que, de veras, vale la pena detenerse a escuchar.


Marta López Vilar (Madrid, 1978) es licenciada en Filología Hispánica y actualmente prepara su tesis doctoral. Por el libro De sombras y sombreros olvidados obtuvo el premio Blas de Otero de poesía. Como traductora de literatura ha realizando la edición del libro Dos viajes al más allá (traducción de los cuentos catalanes: El extraño caso de un hombre llamado Pere Portes y Viaje del vizconde Ramón de Perellós al Purgatorio (Madrid, ELR Ediciones, 2005) y ha publicado traducciones de poesía catalana y griega contemporánea en revistas como “Salamandria” o “Hache”. Ha sido antologada en diversos libros de poesía como La voz y la escritura 2006. 80 nuevas propuestas poéticas (Madrid, Sial, 2006), Hilanderas (antología de poesía femenina española. Madrid, Amargord, 2006) o Los jueves poéticos en la Casa del Libro (Madrid, Hiperión, 2007. En prensa). Ha publicado sus poemas en revistas del ámbito nacional como “müsu”, “Silencios”, “Quebrados”, “El Sornabique” o “El invisible anillo”. Es autora de artículos y reseñas de su especialidad en revistas como “Clarín” o “Cuadernos Cervantes”.


De sombras y sombreros olvidados
Texto e ilustraciones: Marta López Vilar
Dibujo de portada: René Magritte
Foto de solapa: Luis Pablo Núñez
Diseño y Maquetación: Álvaro Cal di Segni
Colección Helado de Mamey
Director de coleción: Francisco José Sevilla
Ediciones Amargord
ISBN: 978-84-87302-41-6
Primera edición: marzo 2007

25.4.08

¿SABES LO QUE TE HAS ESTADO METIENDO?

Estudio sobre la pureza y alteración de las drogas en España

Eduardo Hidalgo Downing analiza los resultados de miles de análisis de laboratorio realizados durante años a muestras de las sustancias habitualmente más consumidas (cannabis, cocaína, éxtasis, heroína, speed, LSD y ketamina). Sin la pretensión ni la posibilidad de ser absolutamente concluyentes ni exhaustivos en las cuestiones relativas al contenido de las drogas del mercado negro estos datos ayudarán a que los consumidores puedan hacerse una idea orientativa sobre la composición y adulteración de lo que se meten en el cuerpo.

¿Sabes lo que te metes? es una recopilación de documentos inéditos y de otros ya publicados con anterioridad en alguno de los monográficos sobre drogas de la colección Psiconáutica de Ediciones Amargord. Eduardo Hidalgo Downing y Energy Control han desarrollado un libro de consulta acerca de la pureza y alteración de algunas de las principales drogas consumidas en España. El cannabis, la cocaína, el éxtasis, la heroína, el speed, el LSD y la ketamina pasan por el laboratorio de uno de los principales expertos en drogodependencias así como en la prevención de riesgos asociadas a ellas.

El hecho de que la producción, distribución y comercialización de las drogas prohibidas carezca de cualquier tipo de control de calidad determina, junto a otros factores asociados a las dinámicas y los modos de funcionamiento del narcotráfico, que, irremediablemente, las sustancias psicoactivas ilícitas estén expuestas a sufrir variaciones de la más diversa índole: fluctuaciones en la pureza, en los precios, en los adulterantes utilizados…

En consecuencia, las estimaciones sobre la composición de las drogas del mercado negro han de tener, por necesidad, un carácter meramente orientativo, debiendo ser interpretadas siempre con prudencia, como meras indicaciones aproximativas que, además, jamás podrán extrapolarse a la ligera a otros contextos territoriales o a otros períodos históricos (pasados o futuros). A fin de cuentas, dada la descomunal capacidad del narcotráfico para introducir novedades y deparar sorpresas (agradables o desagradables), no hay manera fiable de asegurar y predecir que las sustancias que circulan hoy y aquí vayan a contener lo mismo que aquellas que circulen mañana o allí.

Características similares en un determinado momento y en un área determinada

Dicho esto, cabe señalar, no obstante, que, pese al carácter cambiante del mercado ilícito, también es cierto que, en el caso de períodos concretos y territorios específicos, pueden identificarse unas claras tendencias generales. Es decir, más allá de las posibles y potenciales sorpresas y excepciones, puede observarse que, en términos medios, la pureza y la adulteración de las drogas tienden a presentar unas características similares en un determinado momento y en un área determinada. De este modo, en la práctica, la potencialmente ilimitada variabilidad de los adulterantes que podrían utilizar los narcotraficantes suele verse reducida a unos pocos productos, que son empleados de forma mayoritaria y generalizada durante años. De igual forma, la pureza de las distintas sustancias tiende a ceñirse a unos determinados rangos, de tal manera que la calidad media suele ser relativamente estable durante largos períodos de tiempo, aun cuando las excepciones por arriba y por abajo no sean del todo infrecuentes.

Imposibilidad de dar datos actualizados

La finalidad de este documento es, por lo tanto, la de presentar esas tendencias generales en lo que se refiere a las drogas prohibidas más consumidas hoy en día en nuestro entorno. “Ineludiblemente, los datos que ofrecemos son, de una parte, parciales (pues las sustancias analizadas representan tan sólo una pequeña porción de todas las circulantes) y, de otra, desactualizados (pues el tiempo que ha de transcurrir entre la realización de los análisis, la redacción del documento y su lectura por parte del lector da lugar a que, en formato libro, sea literalmente imposible ofrecer resultados actualizados)”. Según esto el título más apropiado para esta obra hubiese sido: ¿Sabes lo que te has estado metiendo?

Hidalgo Downing cree que, a pesar de ello, los mencionados datos constituyen una muestra representativa de lo que ha venido ofreciendo el mercado ibérico de las drogas durante estos últimos años y de lo que probablemente, sólo probablemente, seguirá ofreciendo en los inmediatamente venideros.


Eduardo Hidalgo Downing, psicólogo, experto y master universitario en drogodependencias, es el coordinador de la sede de Madrid del grupo Energy Control, pionero en implantar estrategias de reducción de riesgos asociados al consumo de drogas en ámbitos recreativos. Colaborador de las revistas Cáñamo y Ulises, es también el autor de los libros Heroína y Ketamina en esta misma editorial.


¿Sabes lo que te metes?
Pureza y adulteración de las drogas en España
Autor: Eduardo Hidalgo Downing
Colección Psiconáutica
Ediciones Amargord
Director de colección: José Carlos Bouso Sáez
Diseño de portada: Álvaro Cal di Segni
Año publicación: 2007
ISBN: 978-84-87302-65-3

23.4.08

EL VIAJE EXISTENCIAL DE UN POETA POR EL DESLIZAMIENTO DE LA PALABRA GUARANÍ

Jorge Sánchez Aguilar aborda esta obra desde la cosmovisión mítico-religiosa propia del hombre-guaraní que se deja estar en la tierra. En ella vive y se desenvuelve. Y a ella regresa siempre como a su casa connatural. El “estar en el mundo” de este pueblo puede decirse que es “un estar sin estar” nunca del todo. Vive siguiendo la corriente de los grandes ríos. Es la perseverante aventura que se plasma en estos poemas de lenguaje exquisito en imágenes de mito. Éste es un libro de fundaciones de una América que aún está por descubrir.

Estar en el mundo(Ediciones Amargord), ya desde el mismo título, es un desafío antropológico que sugiere un ámbito interpretativo. El poeta Jorge Sánchez Aguilar (Corrientes, Argentina) lo aborda desde la cosmovisión mítico-religiosa propia del hombre- guaraní.

Son treinta y cuatro poemas de diversa extensión que se van ampliando como en círculos concéntricos para reafirmar la contundencia significativa del “centro” que es el hombre americano en su tierra, en su hábitat, símbolo mítico que resume el todo.

Señala Rolando Camozzi Barrios, en el prólogo, que el ser humano está sujeto a condiciones de espacio y tiempo. Existe rodeado de cosas y seres que inundan el universo de relaciones y encuentros necesarios. Por su impregnación en el tiempo está sujeto a la fugacidad con la amenaza de la inminencia de la muerte.

El hábitat del hombre (avá) guaraní es la selva. A ella nos lleva Sánchez Aguilar para conocer todas las intimidades invisibles a los otros ojos curiosos. Percibe sus sonidos vegetales, sus quejas de crecimiento y sus murmullos misteriosos. El bosque adquiere resonancias de espacio mítico. “Fluye del árbol la palabra.”

Del estar al ser sin estar

Verónica Aranaz apunta en el epílogo la imagen del árbol, la voz de su semilla verde una y otra vez en el estar de Jorge Sánchez Aguilar, esperanza con su peso de símbolo mítico donde “estar en el mundo es un orden de amparo”.

Sánchez Aguilar nació poeta en danza de relámpagos, en visión de antigua neblina en las raíces, antiguos guaraníes reclaman en él estas “bellas palabras” para estar siendo. En América caer es semillar. Y caer en este libro es vivir el regreso acunando un adviento silencioso: renacer América con todos los muertos.

El “estar en el mundo” de los guaraníes puede decirse que es “un ser sin estar” nunca del todo. Es un pueblo nómada igual a la corriente de los grandes ríos que recorre. Por ello, el signo del viaje es característico de su perseverante aventura.

Desde la Pachamama andina a la mística de la selva, los hombres de América están encendidos de su tierra que está siendo. Éste es un libro de fundaciones de la tierra por descubrir. Dejarse tomar por la poesía de Sánchez Aguilar es otra forma de estar en el mundo. Estar afuera/ sin saber que pisamos una nueva manera de estar que nos reclama.


* Estar en el mundo de Jorge Sánchez Aguilar está publicado en la Colección Los Orfebres de Ediciones Amargord
-----------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------
Jorge Sánchez Aguilar nació en Corrientes capital. Profesor de Filosofía y Psicología; de Latín y Dibujo. Realizó trabajo de campo en Misiones en una comunidad Mby´a Guaraní. Es co-fundador del taller literario “KO-E-YÚ”. Su obra ha sido recogida en diversas antologías de Argentina y Latinoamérica. Obras publicadas: "Tierra sin mal" (1979), "Los sueños del colibrí lanza-relámpago" (1986), "La isla esencial" (1991), "Rayo de tiniebla" (1995), "Domingo mirando por la ventana" (1995), "Diario de zorzales al borde del alba" (1996), "Zona del sol: silencio desnuda es palabra" (2000), "Los costumbres del colibrí bailarín" (2001). Estar en el mundo se reedita por primera vez en España en 2007 tras ser publicada en 1999 en Argentina. Es miembro de honor de la Fundación Argentina para la Poesía.

-----------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------
Estar en el mundo
Autor: Jorge Sánchez Aguilar
Colección Los Orfebres
Ediciones Amargord
Director de colección: Rodrigo Galarza
Imagen de portada. “ Tatú `I- Inambu Pyta Temonde” (Los primeros , armadillo, víbora y perdiz colorada), Fernando Calzoni
Diseño y maquetación: Martina Abud
Primera edición: 2008



* Nota enviada el 23/04/2008

18.4.08

SOMOS ANALFABETOS EN EBRIEDAD

Entrevista a Javier Esteban, autor de El derecho a la ebriedad


(Foto: Connie G. Santos)

David Barba
LA RAZÓN 18/04/2008

¿Qué es la ebriedad?
-Ebriedad es ampliación de la conciencia, la rasgadura de los velos, la mirada enamorada. Y no sólo se llega a ese estado a través de rituales con enteógenos: uno tiene que aprender a buscar por sí mismo la ebriedad interior, como San Juan de la Cruz o Santa Teresa de Jesús.
-¿Somos incultos en ebriedad? -Somos analfabetos en ebriedad. Tenemos llaves maestras del alma en algunas sustancias, pero no sabemos usarlas. Desde la destrucción del mundo clásico, en Occidente hemos dejado de cultivar seriamente la ebriedad y el éxtasis místico. Ya sólo lo hacen ciertas culturas que llamamos primitivas.
-Para primitivos, los occidentales.
-Sin duda, hemos perdido saberes ancestrales. El etnobotánico Terence Mackenna tenía la teoría de que el mono se hizo hombre cuando comió un hongo alucinógeno. Los griegos pensaban que los hongos crecían tras los pasos de Zeus. Los druidas también los usaban en sus ceremonias sagradas.
-Pero las drogas fastidian la salud.
-No hablo de drogas, sino de los llamados enteógenos: sustancias naturales que son capaces de provocar una experiencia extática en los iniciados. Se dice que Santa Teresa llegaba al éxtasis gracias al cornezuelo del centeno del pan enmohecido. ¡La sustancia activa es idéntica a la del LSD!
-Aquí nos tenemos que conformar con los Ducados.
-Una ciudad como Soria desaparece cada año a causa del tabaco; sin embargo, en las culturas ancestrales nunca se tragan el humo: el tabaco sirve para ahuyentar a los malos espíritus. No lo usan de forma estúpida, como nosotros.
-¿Hay una doble moral con las drogas?
-Se meten todas en el mismo saco, y algunas de las más peligrosas son las legales: la tradicional ayahuasca de la Amazonia nunca ha matado a nadie, pero el alcohol y el tabaco sí.
-Pues nos ponemos morados a cada bautizo y boda.
-Se fomentan las drogas legales y se persigue a las ilegales: eso ha multiplicado el consumo y ha llenado las prisiones, ha alimentado mafias, guerras y narcodictaduras. La prohibición es un fracaso.
-¿Cuál es la diferencia entre droga y enteógeno?
-Las drogas, por su uso recreativo, pueden causar adicción. Tradicionalmente, los enteógenos eran sustancias de uso ritual o terapéutico: las experiencias a las que inducen estaban rigurosamente dirigidas por un sacerdote, chamán o curandero. El enteógeno induce un despertar espiritual.
-¿Cómo en los Misterios de Eleusis?
-Por allí pasaron Alejandro Magno, Platón y casi todos los filósofos griegos. Era un ritual de ebriedad que abría las puertas de la conciencia. Habría que recuperar los Misterios de Eleusis, que son la base de la cultura Occidental.
-¿Qué tomaban?
-Una sopa de cereal fermentado. Se llamaba kikéon y contenía cornezuelo de centeno. Acudían por grupos y bailaban toda la noche, ebrios de divinidad.
-Hoy priva el botellón.
-Vivimos en la decadencia, en la desmembración del nuevo Imperio. Como dice el psicólogo James Hillman: «Debiera temerse a cualquiera que crezca en un mundo que adora el éxito y la salud, pues ésta es la Era de la psicopatía».
-Ahora que dan marihuana terapéutica, ¿se mudará a Barcelona?
-No consumo marihuana, pero mi madre padeció cáncer sin poder usarla por prejuicios. Quizá la hubiera ayudado en su dolor. El colmo de la salud es prohibir la investigación para sanar. El Estado carece de legitimidad para impedir a nadie experimentar con su conciencia.


El derecho a la ebriedad está publicada en la colección SOMA de Ediciones Amargord

17.4.08

PRESENTACIÓN AMÉRICA COMO CIVILIZACIÓN EMERGENTE DE ADOLFO COLOMBRES



América Invertida de Joaquín Torres García (1943)

“Hablar de América como una civilización emergente no es una utopía irrealizable: es el único camino que tenemos para asumir nuestra diferencia en términos de un proyecto que nos asegure un lugar digno en el nuevo milenio. No asumirnos como civilización es aceptar la servidumbre espiritual, conformarnos con ser el furgón de cola de Occidente, renunciar al futuro” Adolfo Colombres

Presentación

América como civilización emergente
de Adolfo Colombres

Lugar: Casa América
(Plaza de la Cibeles, 2- Madrid)
Día: 30 de abril de 2008
Hora: 19:00 h.

Asisten:

Adolfo Colombres, autor
Antonio Pérez, antropólogo
José María de la Quintana, editor Ediciones Amargord
Rodrigo Galarza, director colección Los Orfebres


11.4.08

RODRIGO GALARZA PRESENTA PARQUE DE DESTRUCCIONES EN CAA CATÍ

El poeta argentino Rodrigo Galarza presentó su último libro "Parque de destrucciones" dentro de los actos conmemorativos de los 301 años de su lugar de origen, Caa Catí. El poemarío se publica por doble partida en la editorial "El suri porfiado" en su tierra y en Ediciones Amargord, donde es director de las colecciones "Helado de Mamey" y "Los Orfebres".

Este libro, señala el autor, alza la Voz sobre las voces que silencian su propia destrucción: la voz de aquellos que fuimos: la de la prostituta, la del mendigo, la de la multitud, la voz el inmigrante. Voces que puta adentro dejan constancia en la página que va sucediéndose con ritmo de caminante incansable y tenaz.

"Es un trabajo deslumbrante y necesario en el aburrimiento que parece amenazar a la poesía planetaria", opinó el Premio Cervantes 2006, Antonio Gamoneda, al ser consultado sobre la obra de Galarza.

10.4.08

PLEGARIA Y CONJURO DE ALEJANDRA PIZARNIK



No sé si se puede hablar de la poesía desde afuera de ella. Creo que no. Es necesario
hundirse en la palabra, participar de su intimidad ardiente, vivirla y recobrarla en expresión y sonido. Crearla otra vez. Cuando eso ocurre, cuesta recobrar una perspectiva de estimación histórica y crítica. Al mismo tiempo deja de parecer importante decir –ya una vez lo intenté–cómo se inserta naturalmente la poesía de Alejandra en la corriente más profunda del surrealismo, cómo le pertenecen por derecho propio los grandes vientos que sacudieron a van Arnim y a Poe, cómo su constitución interior la ubica decisivamente en la familia de los buscadores de eternidad, de los que han hecho de la poesía un camino interior que no se recorre impunemente. A nadie escapa que muchos poemas titulados “surrealistas” son meros ejercicios de una retórica fácil o astuta. Los de Alejandra tienen a ratos una pequeña marca de buril, guardan el aire de criaturas que han encantado por algunos momentos a su autora. Ella, sin duda, narcisistamente, se ha deleitado en sus espejos, pero no es ésta sino una nota accesoria y ocasional, un lujo, un remanente encantatorio en el proceso alquímico que va cumpliéndose con rigurosa obstinación a través de los trabajos y las noches de Alejandra, que va insumiendo su propia vida en una progresión transformante y revelatoria.

He vivido los poemas de Alejandra desde que la conocí. He compartido su vértigo
ensimismado, su orfandad desafiante, su vocación de misterio. Creo que es necesario
hablar su mismo idioma para sentir nítidamente esa veta de locura que se entrecruza
en las instancias de una vigilia intelectual que no declina. Sus poemas breves,
tensos, ligeros, a veces despeñados en una afluencia torrencial y sin embargo siempre
reprimidos, siempre como si hubieran sido destruidos para volver a nacer, son
con toda evidencia el fruto de una labor honda del espíritu. Las emociones, los sueños,los deseos, se someten a una voluntad de objetivación que los transpone en imágenes puras, en símbolos universales. El lenguaje poético, en una palabra, deja de ser para Alejandra un lenguaje “doblado” para constituir el aire que respira directamente.

Dibuja formas leves, pinta tiernos matices de color, juega con las imágenes para
decir estéticamente, para ordenar bellamente algo que siempre desafía los cánones y
rebasa las proporciones de lo bello: el desgarramiento profundo del ser, la trágica
inmersión del espíritu en lo absoluto.

De tal voluntaria tensión nacen las gotas de oro en que se trueca poéticamente la
sangre de Alejandra. Sus palabras se desgranan con un ritmo seductor, corren lentas,
espaciadas, o siguen en versículos largos y apasionados sin perder el secreto hilo
que las conduce. Una gama de grises y de lilas, algunos toques rojos de violencia,
aligeran apenas su tono enlutado, que en momentos culminantes asciende hasta un
blanco deslumbrador. Los colores hablan su propio lenguaje, como lo habla cada
forma en la foresta de los símbolos. Alejandra compone armónicos, melodías leves,
que esconden apenas un gran canto de búsqueda y desolación. El juego irónico, punzante,que le es habitual se hace a ratos menos notable. No ensombrece el gemido;
no asordina la plegaria.

Con lúcida obstinación, pero también con temerario afán de inmolarse, Alejandra
se internó en las tinieblas de su propio ser, buscando su entidad indivisible. En su
peregrinaje hacia sí misma vio cumplirse la noche oscura del alma, la inmersión en
páramos estériles donde sopla un viento que no es solamente el de la soledad terrestre.

Es una soledad de otra altura la que se insinúa entre los juegos inocentes, cuando
el misterio se abre, cuando la noche se cierra “como agua sobre una piedra! como
aire sobre un pájaro como se cierran dos cuerpos al amarse”. Alejandra accedió en ciertos momentos a un estado de la conciencia que le permitió desdoblarse, verse a sí misma desde afuera, abarcar lo que está más allá de la experiencia habitual. Habló para expresar de algún modo ese gran silencio que la contenía y superaba. En muchos de sus poemas se hace visible la conciencia de esos estados donde su ser se proyecta fuera del yo. Una vocación de inocencia y desnudez la impulsa a territorios de riesgo, que tornan su lengua al balbuceo infantil. Ráfagas frías cruzan esos versos que quedan más allá de los poderes de la invención y del ingenio. Alejandra, que adoraba la palabra (y la acunó y trabajó bizantinamente)se vio a veces sobrepasada por esa palabra en que se buscaba, y buscaba el Ser. Y de pronto se encuentra en cada cosa, y ella es a su vez toda cosa; todo es algo que le sucede y a la vez algo que intenta comprender a través de su propia voz, hecha cifra y oráculo.

La desesperación nace en su palabra de no comprender, de sentirse dentro y sin embargo no penetrar con la lucidez de la comprensión total: “lloras funestamente y evocas tu locura y hasta quisieras extraerla de ti como si fuese una piedra”.
Alejandra supo auscultar su propia sangre que sabía más que ella misma, afrontando
el miedo, las pesadillas del horror, el vértigo de lo demoníaco y sagrado. Desnudó su garganta en intensa plegaria liberadora; curándose a sí misma del vacío y de la nostalgia, del llanto inagotable que nace en el ser desterrado de la plenitud,del tiempo primordial en que no era aún “la fugitiva de la música”, en que se abría en el amor; su canto sigue más y más adentro, cruza zonas de dolor, de desolación,llega a constatar un gran agujero de ausencia.

Pero retorna el rumbo que le marca su signo, y se remonta a nuevos delirios visionarios.Es la obsedida que quiere ver “el fondo del río”.

“quiero ver si aquello se ‘abre, si irrumpe y florece del lado de aquí, y vendrá o no vendrá pero siento que está forcejeando y quizás y tal vez sea solamente la muerte”

Plegaria, exorcismo, conjuro, la poesía de Alejandra Pizarnik es un denodado camino
hacia el ser escondido de la Realidad. “Que se desmorone el muro, que se vuelva
río el muro” dijo con la pasión del que siente despertar en sí al ser dormido, al ser
de intemporalidad y absolutez ante el que caen las contingencias. Otra forma de
lucidez se insinúa en ese sobrepasar la inteligencia que devuelve a Alejandra a los
símbolos de la infancia donde vuelve a ser la muñequita de papel que espera ser
ubicada en su casa pequeña junto a un sol con rayos. Sólo el amor puede curar el desesperado,al solitario; sólo el amor puede curar la enfermedad de vivir. Alejandra
clamó por el amor absoluto que se confunde con la muerte. Sus poemas son ritos,
ofrendas, gestos mágicos que intentan desatar lo anudado y oscuro.

Graciela Maturo


* Plegaria y conjuro de Alejandra Pizarnik fue publicado por primera vez revista La Tabla Redonda, N° l

Ensayo incluido en La mirada del poeta de Graciela Maturo
Colección Los Orfebres de Ediciones Amargord

8.4.08

EL ARTE DE ZURCIR EL ESPACIO DE LA CAÍDA

Graciela Maturo indaga en La mirada del poeta los hilos de la creación

De larga trayectoria como docente universitario, ensayista exquisita y sobre todo poeta, la argentina Graciela Maturo nos entrega en este libro, una serie de breves ensayos acerca de la creación poética, los particulares universos que algunas de las grandes voces de nuestra lengua, han desplegado desde su verbo en movimiento, aquel que cada poeta acuña con sangre para dar a conocer su “oficio de viviente” en el mundo. Una mirada que, en todo caso, es siempre devuelta genuinamente al mundo como interpretación y actitud transformada en acción. “La mirada del poeta” ve la luz en España por primera vez de la mano de Ediciones Amargord.

En La mirada del poeta de la argentina Graciela Maturo nos topamos con breves ensayos sobre la creación poética, los particulares universos que algunas de las grandes voces de nuestra lengua han desplegado desde su verbo en movimiento. Es la primera vez que este libro ve la luz en España y lo ha hecho con Ediciones Amargord, a través de su colección Los Orfebres dedicada a los autores de allá.

La mirada del poeta es el título del primer capítulo englobado en este libro que se subtitula: Ensayos sobre el conocimiento y el lenguaje poético. Un total de doce estudios en los que perfila su idea y compromiso con el Arte Mayor de la escritura.Recuerda Graciela en su prólogo que la poesía le acompaña desde la primera adolescencia. “Me enamoraba de las palabras, pero sabía que detrás del encantamiento, del lenguaje y el ritmo había algo más: una búsqueda del sentido, un camino del conocimiento y autotransformación, un mundo espiritual.”

El espacio de la caída

Maturo descubre que la palabra no es el valor fundamental de la poesía, sino que está acompañada de otros elementos no controlados por la racionalidad, como lo pueden ser la sonoridad, la plasticidad, el color, la forma y hasta el movimiento. “Estimo que la conciencia del artista, como la del santo y el asceta, penetra en máximo grado en el misterio del Universo y en la intimidad del alma.”

En el ensayo que abre el libro hace referencia a la misión del poeta, dotado con el don de ver lo invisible. Si el hombre puede ser definido como el ser que comprende, el poeta es aquel que contempla y crea para comprender. Su atención a la realidad pone en marcha todas sus facultades: sensibilidad, afectividad, memoria, fantasía creadora, intuición simbólica, intelección y reflexión.

La tarea del poeta, para decirlo con palabras del cubano Lezama Lima, es “zurcir el espacio de la caída”. Hacer poesía no es sólo la movilización de una baraja lingüística, sino la construcción de una morada en el mundo. El descubrimiento de un destino humano.

De Garcilaso a Huidobro y Lezama Lima

Graciela Maturo realiza estudios globales sobre poética y singulares sobre Lezama Lima, Garcilaso de la Vega, Oliverio Girondo, Alejandra Pizarnik, Vicente Huidobro, entre otros.

A Huidobro lo identifica, con Bachelard, como "un poeta de la imaginación aérea". La poesía de Alejandra Pizarnik la descubre en un proceso arduo "hacia el ser escondido de la realidad". Y rescata, en la obra de ella, el amor como posibilidad de recuperar al desesperado, a quien padece en soledad, y como oportunidad de "curar la enfermedad de vivir".

En su estudio del soneto primero de Garcilaso, pone en juego su capacidad hermenéutica con reclamo para indagar por el sentido, la intencionalidad y la unidad del texto, en busca de la coherencia, en proceso de examinar en detalle y con integralidad la obra, reconstruyendo ese mundo.

Lezama despeja el sentido de lo metafórico como asedio, como "superación de oposiciones", como "tensión indeclinable hacia la unidad entrevista y ansiada"; la metáfora también como "prefiguración de la imagen".

La poesía, decía Dostoievsky, salvará al mundo. Esta afirmación, que no debe ser leída literalmente, guarda una verdad intrínseca. En efecto, el poetizar es la última reserva que nos ha quedado para la preservación de la cultura, en un tiempo de excesos informativos y comunicacionales que parecen propiciar la extinción de la espiritualidad.




* La mirada del poeta está publicada en la colección Los orfebres de Ediciones Amargord




Graciela Maturo: Escritora, poeta y ensayista, profesora universitaria, estudiosa de las letras, Investigadora Principal del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas. Fundó en 1970 el Centro de Estudios Latinoamericanos, de amplia trayectoria en la investigación de las letras y la cultura de América Latina. Dirigió las revistas Azor (Mendoza, 1960-1965) y Megafón, Buenos Aires, 1975-1989). Obtuvo numerosas distinciones.

Su obra publicada abarca la investigación y la crítica literaria, el ensayo y la poesía. Algunos títulos recientes: La identidad Latinoamericana, Buenos Aires,1997, Marechal: El camino de la belleza, Biblos, Buenos Aires, 1999. La razón ardiente, Biblos, Buenos Aires, 2004. Julio Cortázar y el Hombre Nuevo, FIA, Buenos Aires, 2004. Filosofía y Literatura, U. de Caldas (Colombia), 2007.

Obra poética: Un viento hecho de pájaros, Córdoba, Argentina, 1958; El Rostro, Montevideo, 1961, reeditado por Ciudad Gótica, Rosario, 2007; El mar que en mí resuena, Buenos Aires, 1965; Habita entre nosotros, Mendoza, 1968; Canto de Eurídice, Buenos Aires, 1982; El mar se llama ahora con tu nombre, Buenos Aires, 1993; Memoria del Trasmundo, Buenos Aires, 1995, reedición 1999; Cantos de Orfeo y Eurídice, Córdoba, Arg. 1997; Nacer en la Palabra, Mendoza, 1997; Cantata del agua (plaqueta), Buenos Aires, 1998; Navegación de altura, (plaqueta), 2004. El bosque de Alondras, Antología en preparación.



La mirada del poeta
Autora: Graciela Maturo
Colección Los orfebres
Director colección: Rodrigo Galarza
Ediciones Amargord
Primera edición: 2008
ISBN: 978-84-87302-79-4
Dibujo de portada: “Mujeres musicantes” de Zdravko Ducmelic
Maquetación y diseño: EN LÍNEA


* Noticia enviada el 09/04/2008

6.4.08

SE PRESENTÓ ENTRE DOS MUNDOS EN EL FLAMENCO VIVE



El pasado 3 de abril se presentó en El Flamenco Vive el disco libro de John M. Lane "Entre dos Mundos". Asistieron críticos de flamenco como José María Gamboa, quien dio paso el acto, Ricardo Cantalapiedra, Alfredo Grimaldos y José María Velazquez-Gaztelu, entre otros. El Pollito contó con la colaboración de Cañones y Mantequilla para cantar Poor Boy del lado americano y de José Candela y el propio Gamboa a las palmas en las canciones "Resaca" y "La Pared". Lane dio todo de sí para celebrar su gran día en el que, por fin, pasó a la posteridad.



Fotografías: José Ramón Huidobro