7.5.08

SOBRE CALLE

Calle parte de la Gran vía, quizás la travesía urbana más emblemática de Madrid asediada ahora por el cierre de cines y teatros, el enésimo expolio de las ideas en beneficio del dinero: esa gran abstracción. Pienso que la avaricia y la codicia de estos tiempos son más una enfermedad del espíritu que del cuerpo, por eso a pesar del materialismo que todo lo devora, el alma lucha por volver a existir.

Pero hablando del libro y asumiendo el peso horizontal de edificios construidos con distintas inspiraciones arquitectónicas, Calle también tiene que ver con la autocensura a la que nos sometemos mediante tanta exquisita ironía, el miedo a decir verdades que duelan, la imposibilidad de vivir la vida ausente.

La niebla de lo dado, de lo ya transcurrido, evita a menudo alcanzar lo entrevisto, lo soñado (más que lo perdido) entre los pliegues de las sábanas. Un zapato rojo en el centro de un cráter de obús en la Red de San Luis y cierto 27 combativo, especialmente Alberti, Miguel Hernández, Juan Larrea, se hallan de algún modo tras estas evocaciones. Vidas lejanas y posibles y algunos personajes de películas y obras de teatro se han metido como cuñas en los poemas, a veces conscientes, a veces como habitantes fantasmales de un edificio en ruinas. En fin, puede que haya también un poco de suicidio de la memoria, de nombres extraviados, de mujeres heridas de tiempo como sombras entrevistas en las balaustradas y además algo (espero) de cóctel en Chicote bien cargado con 2 partes de recuerdo, 1 de anhelo y 1 par de gotas de angostura.


Miguel Ángel Gara