1.5.08

LATINOAMÉRICA DEBE DEFINIR SU IDENTIDAD PARA ACUDIR AL DIÁLOGO DE CIVILIZACIONES

Madrid, 30 abr (EFE).- Latinoamérica es "la única región del mundo que no ha definido su identidad", una tarea prioritaria de los intelectuales, necesaria, según el escritor argentino Adolfo Colombres, para acudir al diálogo con las demás civilizaciones.

Colombres, que presenta en España esta semana su último libro, "América como civilización emergente", es un defensor acérrimo del auto-examen que deben hacer los latinoamericanos para 'descolonizar' su cultura, "para saber qué y quiénes somos", aparte de "occidentales".

Al autor recuerda en una entrevista con Efe que "a los africanos nadie les dice que son occidentales", y pregunta: "¿Es Latinoamérica occidental?".

La América Latina tiene como 1.600 culturas diferentes, una gran diversidad de "matrices indígenas" o una enorme "gama mestiza", pero los latinoamericanos, añade Colombres, no se toman el trabajo de definirse, de "poner distancia" frente a los paradigmas europeos.

Parece que el autor perdiera la paciencia cuando lamenta que "las cabezas pensantes" de Latinoamérica "todavía discuten los problemas filosóficos de la Alemania de los años veinte como si fueran suyos".

Y mientras tanto dejan pasar, sin reflexión alguna, "la máquina más poderosa de demolición cultural", el cristianismo; "ese instrumento que sigue atacando a los pueblos. En cuanto hay un indígena que tiene una cosmovisión distinta, inmediatamente lo quieren dominar", dice Colombres.

Por este motivo, el intelectual argentino cree que en Latinoamérica hay una labor urgente que es la necesidad de elaborar "un pensamiento estratégico y práctico que ayude a la gente a situarse en el mundo".

En esa tarea, insiste Adolfo Colombres, es necesario "procurar librarse de la colonización pedagógica cultural", indispensable para ver la realidad con "parámetros propios".

Tal como lo expresa en su libro, Colombres aboga también por mantener a toda costa las riquezas materiales e inmateriales del continente, el ecosistema, las "matrices culturales, que son la raíz de la diferencia", o la lengua.

El autor cree que en el proceso actual de repensar Latinoamérica jugó un papel determinante el levantamiento de Chiapas (México), el 1 de enero de 1994, la misma fecha en que entró en vigor el Tratado de Libre Comercio de América del Norte y cuando centenares de indígenas de levantaron contra el Gobierno mexicano en ese estado del suroeste del país.

Según Colombres, "Chiapas empieza a plantear una respuesta digna a Washington, a la globalización. Los indígenas dijeron que no querían ser los ascensoristas, botones y lavaplatos de los hoteles de Cancún", una gran zona turística planteada para atender a estadounidenses y europeos, explica el autor.

Según el escritor argentino, se trató de la manifestación de unos indígenas que querían decir: "somos los herederos de una gran civilización mucho más antigua que la de ustedes".

Adolfo Colombres también expresa su esperanza porque en América "hay un avance identitario", visto en las reacciones frente a los actuales proyectos globalizadores.

En el comienzo de este nuevo milenio, dice, "el indio de América ha pasado a ser el futuro, cuando antes era el símbolo del pasado", y cita al sociólogo peruano Mirko Lauer, según el cual el indígena "era antes la referencia inmóvil a través de la cual se veía el avance de la modernidad".

Lo que hace falta ahora, insiste el autor, es que "los pensadores sean capaces de echar una mirada prospectiva" sobre Latinoamérica que sirva para echar las bases del aglutinamiento de las culturas del continente.

"No soy político", dice Colombres como a manera de disculpa por su actitud crítica, y añade que sólo es "un militante de América en sí misma", amante de su diversidad y triste "al ver cómo la están demoliendo". Javier Nieto-Remolina- EFE

Fotografía: José Ramón Huidobro

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